Estimado Lector de Temas de Masonería

Sitio personal de Eduardo Callaey. Todo el contenido está dirigido a la difusión de los orígenes, historia, simbolismo y alcances de la masonería y la Orden de la Caballería. También contiene artículos de opinión. Lo escrito es absoluta responsabilidad de su autor.

martes, 23 de febrero de 2016

Conversaciones en el Claustro

La publicación de un libro siempre es motivo de alegría y satisfacción. Más en este caso en el que comparto la autoría con un hombre al que guardo un gran respeto y un sincero afecto. Me refiero a Ramón Martí Blanco, ex Gran Prior del GPDH.

“Conversaciones en el Claustro” es un libro inesperado, pues en realidad fue pensado a modo de conversaciones que se publicaron en la web a lo largo de los últimos años, siendo además el más “europeo” de mis libros, pues refleja mis preocupaciones más profundas en torno al futuro de la cristiandad y el rol de la francmasonería en el viejo continente. 




Su aparición en el dilatado mundo de la literatura masónica no podría haber sido más oportuna, pues esta misma semana el cardenal Ravasi, responsable del Pontificio Consejo para la Cultura del Vaticano, sacudió a propios y extraños tendiendo puentes a “sus queridos hermanos masones”. Y este libro habla sobre la masonería cristiana, especialmente sobre el Régimen Escocés Rectificado.

El nombre responde al ámbito en donde nacieron estas conversaciones.

El claustro de Sant Pau del Camp, ubicado en el barrio de Raval, en Barcelona, guarda para mí un sentimiento particular. Lo visité el primer día que llegué a la capital catalana. Con Ramón Martí Blanco llevábamos varios años de contacto epistolar. Había encontrado en él a una suerte de corresponsal con el que intercambiar correos electrónicos que más bien parecían cartas medievales, de esas que se enviaban con lacre.

Los temas que nos unían poco tenían que ver con la existencia efímera de un mail. Escribíamos sobre la crisis del cristianismo, sobre la pérdida de la identidad cultural de Europa y sobre la fragmentación creciente de la francmasonería. De algún modo ambos añorábamos un mundo perdido, o en vías de extinción.

Tal vez, el claustro de San Pau del Camp representaba para Ramón todo aquello que veíamos perderse, y quizá por eso decidió llevarme a conocerlo apenas bajé del avión, antes incluso de dejar las maletas en el hotel en el que me alojaría durante aquel invierno de 2008.

Recorrimos el monasterio en silencio. Barcelona me recibía en el seno de uno de sus tesoros medievales más preciosos: una construcción románica de mil años de antigüedad, que por efectos de la expansión demográfica, de ser un típico establecimiento monacal de la campiña, quedaba ahora engullido por la ciudad, como el antiguo clavo que termina cubierto por la corteza del árbol.

El claustro es pequeño, pues según me ha referido Ramón nunca albergó más de una veintena de monjes. La tierra ha sido cubierta por un pedregullo, y la escasa vegetación crece en algunos rincones, en grandes macetas. Pero sus columnas son únicas, y me ha sido difícil encontrarlas más bellas en otros claustros cuyos nombres hacen palidecer al de Sant Pau del Camp.

Llevábamos, como he dicho, largo tiempo de contacto postal, de modo que, cuando finalmente nos sentamos a hablar en esas columnas, casi no había modo de ordenar la inmensidad de temas que queríamos conversar. La imagen que decora la portada de este libro es, desde luego, de nuestro querido claustro del monasterio enclavado en Raval. Allí comenzaron nuestras charlas sobre el duro presente y el incierto futuro de la cristiandad occidental, vistos por los ojos de dos masones cristianos

El porqué hemos escrito este libro, o mejor dicho, cómo es que estas conversaciones se terminaron convirtiendo en un libro, está ampliamente explicado en el prólogo que hemos hecho cada uno. Tal vez lo más relevante para agregar aquí es que me produce una inmensa satisfacción que estas conversaciones no se hayan perdido en el ominoso mar del mundo digital, y que nuestro buen amigo y Hermano Ignacio Méndez Trelles haya hecho posible su publicación. Nunca deberíamos dejar de agradecer el esfuerzo de su editorial –Ediciones del Arte Real– que vino a cubrir un enorme hueco que padecía la literatura masónica en lengua española.

Pero hay otros motivos que hacen que este libro sea especial para mí. La francmasonería atraviesa un momento muy particular de su historia. La mayoría de los libros que se escriben sobre los masones repiten las mismas letanías, las glorias pasadas, las virtudes de la "buena sociedad" como solía definirla Avalos Billinghurst .

Nadie habla de la enorme fragmentación ni de la decadencia que invade al debate masónico, cada vez más laxo. Este libro nos permite sacudir de algún modo esta siesta, porque pone sobre el tapete temas que nadie quiere abordar. Y lo hace desde el lugar más políticamente incorrecto: el de una masonería cristiana y tradicional, anterior a todo el discurso racionalista liberal que –hay que decirlo– es en gran parte responsable de toda esta debacle.

Finalmente, no puedo menos que celebrar que, en pocos años, hayamos podido generar una copiosa literatura sobre el RER (Rito Escocés Rectificado) gracias al esfuerzo de traducción hecho por Ramón Martí Blanco (merced a su esfuerzo hoy leemos en español a Jean Fraçois Var, Jean Marc Vivenza y a las Actas del Covento de Wilhelmsbad, entre otros textos), al trabajo de producción constante y a las investigaciones en torno a la masonería cristiana desde nuestros propios equipos de estudio.


Gracias a masonica.es por este libro tan bellamente presentado.  

lunes, 1 de febrero de 2016

Masonería Cristiana en Chile

Decíamos hace algunas semanas que este año sería de una gran actividad para el Régimen Escocés Rectificado en América Latina. Y así está comenzando.

Desde hace dos años –y luego de una sólida etapa de formación- el RER, bajo los Estandartes del Gran Priorato de Hispania, está instalado en Chile. Allí funciona la Respetable Logia “Lux et Veritas” a la que hemos visitado el pasado fin de semana.

Pero más allá de la importante actividad propia del RER -pues hemos elevado a un nutrido grupo de Maestros Escoceses de San Andrés y llevado a cabo diversas reuniones- la visita tuvo dos actividades de enorme importancia.

La primera de ellas es que -gracias a un acuerdo de cooperación entre la Academia de Estudios Masónicos de Chile y la Universidad Nacional Andrés Bello- el Departamento de la carrera de Licenciatura en Historia de la Facultad de Humanidades de dicha Casa de Altos Estudios, en conjunto con la Gran Logia Autónoma de Chile, me permitió exponer sobre los orígenes cristianos de la francmasonería, haciendo un recorrido por las investigaciones medievales que hoy ya son conocidas luego de más de una década desde la publicación de la primera edición de mi libro Ordo Laicorun ab Monacorum Ordine.

Universidad Andrés Bello

En 2004, cuando esta edición vio la luz, la existencia de una Masonería Cristiana –con fuerte presencia en Europa– era casi desconocida en esta parte del mundo. Y quienes siguen este blog conocen de sobra de qué modo se combatió, desde la propia francmasonería local, la inserción de una masonería cristiana a este lado del Atlántico.

Me sorprendió también un artículo de Antonio Gil, publicado en la sección de cultura del diario Las Últimas Noticias titulado "Masones y Cristianos" en el que, más allá de alguna imprecisión en cuanto a grados, describe claramente lo que ocurrió desde que comenzó a hablarse aquí de masonería cristiana. Y digo que me sorprendió porque ha sido tanto el esmero en atacar al RER que el ver que las cosas comienzan a entenderse me parece mentira.

En un país donde una de las más antiguas Grandes Logias, le presta sus instalaciones al 3º Congreso de Pensamiento Ateo que, como si fuera poco, descalifica a la propia masonería por haber perdido fuerza en su combativo ateísmo, resulta claramente sorprendente y prometedor que un nutrido grupo de dirigentes de casi todas las Obediencias Masónicas con sede en Chile se reúnan, convocados por una Academia Masónica a escuchar acerca de los orígenes cristianos de la francmasonería, pero también sobre la crisis que invade la regularidad y nuestro mito de base, que se cae a pedazos.

Cansados de un discurso monocorde que parece anclado en el siglo XIX, en el que las masonerías “oficiales” siguen batiendo el parche sobre el laicismo y proclamando que nada tienen de secretas, cual si se hubiesen convertido en clubes barriales, muchísimos Hermanos comienzan a percibir la necesidad de crear nuevos espacios masónicos en donde la masonería vuelva a ocuparse de su asunto principal: Ser una Escuela Iniciática centrada en el desarrollo del Ser Humano.

Conferencia sobre los orígenes cristianos de la francmasonería
Academia de Estudios Masónicos de Chile

¿Es que no se han dado cuenta que la causa de la escuela pública es ya un grito universal? ¿Es que no se han enterado que lo que diferencia a la francmasonería de un club social es justamente su carácter iniciático? Enceguecidos por el odio a toda manifestación religiosa, y amparados en una regularidad que violentan constantemente, los dirigentes de algunas Grandes Logias oficiales verán –sin remedio- en el futuro cercano, el crecimiento de espacios masónicos alternativos que son inevitables.

Supongo que a esta mirada controvertida se ha referido el periodista y escritor Antonio Gil en la nota referida.

Al margen de estas dos conferencias (la primera en la Universidad Andrés Bello y la segunda en un importante hotel de Providencia) este viaje me merece algunas reflexiones más.

La más trascendente es que en Latinoamérica carecemos de instituciones académicas que aborden la historia de la francmasonería con un método científico. Es cierto que hay excepciones, como es el caso del Centro de Estudios Históricos de la Masonería en Latinoamérica y el Caribe (CEHMLAC), inspirado en el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME) fundado por José Antonio Ferrer Benimeli en la Universidad de Zaragoza. Pero aún estamos lejos de una actividad masonológica académica como la que existe en Europa.

En ese sentido, el hecho de que la Academia de Estudios Masónicos de Chile –impulsada por la Gran Logia Autónoma de Chile- haya avanzado en estos acuerdos con la Universidad Andrés Bello hará que muchos masones dejen de mirar su propia historia a la luz del relato antireligioso, obsoleto y –además- falso, con el que nos han entretenido mientras el mundo marcha por asuntos más serios y urgentes.

Otra cuestión que me ha reavivado este viaje es constatar que es imperativo crear marcos de diálogo y encuentro entre masones de diferentes visiones y ritos; porque de otro modo la tan publicitada fraternidad se vuelve la más grande de las hipocresías. 

Así están las cosas en gran parte de América del Sur. Pero más allá de estas bajezas, hay un principio que atraviesa el corazón de numerosos masones, que seguramente se sabrá abrir paso en medio de tanta confusión.  

En lo que atañe al Gran Priorato de Hispania y su crecimiento por estos lares, daremos cuenta de ello en la página oficial de la Orden que es el lugar indicado. Sólo me gustaría añadir en este artículo que en Chile, tal como lo han hecho anteriormente Argentina y Bolivia, las estructuras ya están preparadas para que en el próximo mes de junio, oportunidad de la tercer gira del Gran Maestre a la región, se constituya el Directorio Provincial de las Logias Escocesas Reunidas y Rectificadas de América del Sur. Como he dicho al principio, un año de mucho trabajo.