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lunes, 12 de mayo de 2014

La enigmática Orden fundada en el Cenáculo del Monte Sión

Con la llegada del papa Francisco a Tierra Santa se reaviva el conflicto en torno al Cenáculo del Monte Sión, lugar en el que Godofredo de Bouillón, lider de la primera cruzada, fundara la Orden de Sión que ha dado lugar al mito del famoso "Priorato de Sión". Cuando la ficción de Dan Brown se mezcla con la realidad...

Según un cable de la Agencia EFE, publicado con fecha 9 de mayo, grupos radicales judíos han llamado a la "guerra santa" por el presunto acuerdo entre Israel y el Vaticano sobre el futuro del Cenáculo del Monte Sión, que consideran una "catástrofe nacional", y han convocado una protesta mañana en el bíblico Monte Sión de Jerusalén. 

El texto del cable agrega que según el diario Haaretz, la manifestación, convocada a través de la emisora de los colonos Arutz 7 y de las redes sociales del movimiento colonizador, se celebrará junto al edificio en el que la tradición judía sitúa la Tumba del bíblico Rey David y la cristiana, el Cenáculo, el lugar donde Jesús celebró la Ultima Cena.

Esta reacción de los grupos integristas judíos es consecuencia del viaje que hará el papa Francisco a Tierra Santa entre el 24 y el 26 de este mes, y vuelve a poner sobre el tapete un tema del que poco se sabe pero que tiene que ver con uno de los grandes misterios que rodean a la Orden de Sión fundada en ese sitio por Godofredo de Bouillón en tiempos de la primera Cruzada.

La misma información de la Agencia EFE corrobora que la Santa Sede pide la entrega del Cenáculo desde hace décadas y que el problema forma parte de la agenda bilateral entre los dos estados desde que establecieron relaciones en 1993. El papa Francisco (agrega EFE) abordará el asunto con las autoridades israelíes en su próxima visita, que los nacionalistas judíos ven con temor por las implicaciones que podría tener.

Veamos de qué se trata todo esto y centremos ahora nuestra atención en el Cenáculo del Monte Sión, lugar donde se afirma que fue creada por los monjes italianos la Orden homónima. 

Actualmente, el edificio identificado como Coenaculum o Cenáculo –el lugar donde tuvo lugar la última cena- se encuentra bajo jurisdicción del Estado Israelí. Es una estructura de dos pisos dentro de un gran complejo de edificios en la cima del Monte Sión. El piso superior recuerda el lugar donde el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles en Pentecostés, mientras que el inferior contiene un cenotafio que, desde el siglo XII, es considerado como la tumba de David. Bajo este complejo se encuentran cimientos cruzados, bizantinos y, más abajo, romanos. Se cree que el ábside ubicado detrás del cenotafio, que está en alinea con el Monte del Templo, pudo haber sido la sinagoga mencionada por el Peregrino de Burdeos en el año 333, uno de los más antiguos relatos sobre los santos lugares.



En la tradición cristiana este lugar tiene una máxima significación, pues allí se han originado dos de los sacramentos: la Eucaristía y el Orden Sacerdotal. Por otra parte, fue allí donde Jesús se apareció a los Apóstoles el domingo de la resurrección; es el lugar donde se reunieron los apóstoles con María y donde descendió el Espíritu Santo. En ese mismo sitio fue elegido Matías para suceder a Judas. El lugar tiene también una sugerente connotación política, pues fue la residencia de la denominada Primitiva Iglesia Apostólica. En efecto, allí fue consagrado Santiago el Menor como obispo de Jerusalén y elegidos San Esteban y los seis diáconos; de allí salieron también los apóstoles al separarse para ir a predicar el Evangelio por toda la Tierra.

Sobre el lugar de su emplazamiento la tradición ha sido unánime y no ha variado, tal como ocurre con el del Santo Sepulcro. Siempre se ha creído que el Cenáculo estuvo emplazado en el Monte Sión, a cien metros de la puerta que lleva el mismo nombre.

Refiere el obispo Epifanio, en el siglo IV, que el emperador Adriano visitó Jerusalén en el 131 y la encontró "completamente arrasada excepto algunas habitaciones y la iglesia de Dios, que era pequeña, donde los discípulos, volviendo del lugar de la ascensión de Jesús al cielo, subieron al piso superior".

De acuerdo a las investigaciones históricas, en la segunda mitad del siglo IV los cristianos bizantinos transformaron la pequeña iglesia original en una gran basílica que llamaron "Santa Sión" y "Madre de todas las iglesias", por su origen apostólico. Esta basílica fue destruida por los persas el año 614. Del Cenáculo sólo quedaban ruinas cuando los cruzados llegaron a Jerusalén.


Por orden de Godofredo –y esto debió suceder inmediatamente después de la caída de Jerusalén- sobre sus cimientos fueron construidos un monasterio cruzado y la iglesia de Santa María del Monte Sión y del Espíritu Santo. Afirma Victor Gebhardt -“La Tierra Santa” (Espasa y Cía Editores, Barcelona)- que una comunidad monástica fue establecida allí y que llegó a poseer importantes rentas con la obligación de mantener ciento cincuenta caballeros para la defensa del Santo Sepulcro.

Cabe señalar que comparativamente, la manutención y la logística para el mantenimiento de un caballero en el siglo XI, equivalía a un tanque de guerra actual. Esto nos puede dar un indicio de la importancia de esta fuerza militar y del respaldo económico que poseía y administraba esta comunidad monástica.

Existen varios documentos que corroboran la existencia y poder de esta comunidad monástico-militar en el Monte Sión. Hacia 1106 visitó el Cenáculo un peregrino ruso llamado Daniel el Higumeo. En su diario de viaje describe los antiguos mosaicos bizantinos que aun perduraban entonces y que describían imágenes de la Ultima Cena, el descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y otros temas vinculados con la tradición allí reunida.[1].


También ordenó Godofredo la reconstrucción de la basílica de la Ascensión en el Monte de los Olivos. En el monasterio inmediato a la iglesia se constituyó una comunidad de monjes de la Orden de San Agustín que había reemplazado a los benedictinos que estableciera allí Carlomagno. Del mismo modo, organizó y dotó una comunidad de monjes negros cluniacenses junto a las ruinas de la iglesia de la Asunción de la Virgen, situada al pie del Monte de los Olivos, en el valle de Josaphat, con la orden de proceder a su reconstrucción.

Al Santo Sepulcro le dedicó especial interés: Hizo reunir bajo un mismo complejo edilicio las antiguas iglesias construidas por el monje Modesto, devolviéndole la antigua grandiosidad.

En cuanto al complejo monástico del Monte Sión, hacia el año 1219 el sultán Al Hakem ordenó su demolición, (probablemente como parte del programa de destrucción de las murallas y contrafuertes que rodeaban la ciudad) permaneciendo en pie solamente la capilla del Cenáculo con el cenotafio y tumba de David debajo. En el 1335 los Franciscanos recibieron en custodia y como propiedad, el santuario, erigiendo en el lado sur un pequeño convento cuyo claustro se puede visitar todavía. Junto al Cenáculo tuvo origen la Custodia de Tierra Santa, oficialmente instituida a favor de la Orden Franciscana 1342. Pero en 1552 los frailes fueron obligados a dejar el santuario en manos de los musulmanes.

Como si algo faltara, el 23 de marzo de 2000, en ocasión de su visita a Tierra Santa, S.S. el papa Juan Pablo II ofició en el Cenáculo del Monte Sión una misa privada. Ese día la Agencia Católica Internacional dio cuenta de la gran expectativa que este hecho había suscitado y expresó que “…Los cristianos, y especialmente el Papa Juan Pablo II, quisieran que el Cenáculo, actualmente de propiedad del estado de Israel, volviera a ser un lugar de culto católico, debido a su importancia capital para la historia del cristianismo…”[2]

Posteriormente, el lugar sería visitado por el papa Benedicto XVI, circunstancia que espera repetir ahora el papa Francisco. Más allá del mito y de todo lo que se ha escrito en torno al Priorato de Sión, podemos convenir en que existen, en efecto, varias y poderosas razones detrás de esta negociación entre el Vaticano y el Estado de Israel y del conflicto que la rodea.




[1] Khitrowo, Mme. B. De; “Itinéraires Russes en Orient” (Réimpressión de l’édition 1889; Osnabrück, Otto Séller, 1966
[2] http://www.aciprensa.com/juanpabloii/viajes/tierrasanta/esp-tie2.htm