Estimado Lector de Temas de Masonería

Sitio personal de Eduardo Callaey. Todo el contenido está dirigido a la difusión de los orígenes, historia, simbolismo y alcances de la masonería y la Orden de la Caballería. También contiene artículos de opinión. Lo escrito es absoluta responsabilidad de su autor.

sábado, 26 de enero de 2013

Ferran Juste Delgado, Diputado Maestro General electo en el GPDH

Ferran Juste Delgado
 Diputado Maestro General/Gran Prior Adjunto

Ferran Juste Delgado (derecha), junto al Gran Prior, Ramón Martí Blanco

Tal como publicáramos en nuestra nota del 12 de enero pasado, El Gran Priorato de Hispania anunció la elección de sus nuevas autoridades cuya Consagración e Instalación tendrán lugar, Dios mediante, el 23 marzo de este año. Habiendo reseñado en dicho artículo la extensa trayectoria masónica del Gran Prior electo, M.·. R.·. H.·. Josep Martí, creemos llegado el momento de hablar de quien ha sido electo Diputado Maestro General/Gran Prior Adjunto de la Orden.
Se trata del M.·. Rev.·. Caballero Ferran Juste Delgado, cuya elección ha causado gran alegría a ambos lados del Atlántico.

Una breve biografía de su vida diría que nace en Barcelona el 2 de agosto de 1955. Divorciado y con 3 hijos, ha cursado estudios de derecho, historia y periodismo, pero podríamos afirmar sin lugar a dudas que su fuerte es la historia medieval. Profesionalmente, es funcionario de justicia retirado y en paralelo desarrolló una gran actividad como guionista en prensa, radio, televisión y cine siempre en su vertiente de asesor en historia. Como escritor, y dentro de la narrativa histórica, tiene tres obras publicadas: “LO TRO D’EMPURIES” Editorial La Busca – Barcelona 1998; “LA TEMPLERA” Editorial La Busca – 1999; “LA CARROSSA” Editorial Pagès – Lleida 2000. Como ensayo, tiene publicado “LA JUSTA I PEFECTA LÒGIA TAU A L’ORIENT DE BARCELONA. 1983-2008. XXV Anys de Maçoneria cristiana a Catalunya” March Editor – El Vendrell 2009.

Masónicamente, es iniciado el 16 de enero de 1990, en la Logia del R.E.R. TAU nº 12 de la Gran Logia de España, llegando a ser su Venerable Maestro entre el período del 18-06-1996 al 16-06-1998. El 25 de octubre de 1998 es Armado Caballero Bienhechor de la Ciudad Santa, con el nombre de Eques a Constanti Patientia en el castillo templario de Monzón (Huesca).

Ya en el Gran Priorato de Hispania, ha desempeñado los cargos de Comendador de la Encomienda de Santa Eulàlia en Barcelona, Gran Canciller /Gran Secretario, ostentando en la actualidad el cargo de Buen Rey de Armas del Colegio de Armas de este Gran Priorato Rectificado.

Los veintitrés años de su carrera masónica los ha desarrollado exclusivamente en el seno del R.E.R. aunque en los años vividos en la Gran Logia de España, trabajo también el Rito de Emulación en segunda Logia. Quienes conocemos al Querido Hermano Ferran no podemos menos que sentir una gran satisfacción, puesto que no sólo será una figura fundamental del nuevo Gobierno de la Orden sino también porque su ejemplo y su lucha ante las adversidades de su salud son un ejemplo para todos nosotros, al igual que su lealtad a la Orden y su siempre afectuosa cercanía. Desde esta geografía austral deseamos al Diputado Maestro General electo nuestros deseos de éxito en su gestión. 

viernes, 18 de enero de 2013

Conversaciones en el Claustro. Cuarta Entrega


“Conversaciones en el Claustro” es un espacio de reflexión en el que se intenta volver a la conversación y el diálogo sobre los grandes dilemas que atraviesan las ideas y la praxis de la masonería. Estos diálogos entre dos masones, que se encuentran en el claustro de un monasterio enclavado en el centro de una ciudad, vienen publicándose periódicamente en la página oficial del G.P.D.H. siendo ésta la cuarta entrega.

La atmósfera de serenidad que reina en el claustro encuentra a estos dos Hermanos siempre preocupados por los asuntos propios de la Orden y por el papel que les toca jugar en la sociedad moderna. El retiro permite ir más profundamente en los temas que realmente importan y que a menudo son olvidados o abordados en forma superficial. Se trata de cuestiones de orden espiritual, desde una perspectiva masónica y cristiana. Pero también de cuestiones que hacen al masón dentro del mundo, su mundo personal en el que está llamado a ser ejemplo de virtud y a distinguirse del resto por sus esfuerzos para mejorarse a sí mismo y a los demás. Es cierto que muchos de los temas expuestos sólo serán de interés para el masón que adhiere a una corriente tradicional, como es el caso del Rito Escocés Rectificado. Sin embargo, creemos que lo que exponen estos dos hermanos que dialogan va mucho más allá de un Rito puntual. Es el atardecer y el diálogo comienza...





1. Querido Hermano, una de las preguntas que siempre me he hecho es acerca de cuál es nuestro papel en la sociedad actual. Me refiero al papel de la masonería. Más precisamente de la masonería Rectificada. Hasta hace algunos años no era fácil encontrar masones Rectificados, en cambio hoy, con el advenimiento de las nuevas tecnologías podemos hallar infinidad de masonerías, cada cual proclamando sus objetivos. Pero el nuestro… ¿Cuál es la misión del masón que practica el Rito Escocés Rectificado? Es común que al acercarse a nosotros, el profano nos pregunte acerca del sentido de nuestra masonería, que nos interrogue sobre qué trabajo estará llamado a realizar una vez iniciado. Nuestras respuestas tienden a explicarle que nuestra Orden es una Escuela, en la que aprenderá, principalmente, a reconstruirse a sí mismo, pero, nuestra misión, Querido Hermano, me refiero a nuestra misión como colectivo ¿Cómo la definiríamos a un profano? 

Pienso, que en resumen, un Masón Rectificado en particular ha de ser en la sociedad y en nuestro mundo, un modelo, un referente. Como colectivo, no creo que la masonería en general, ni la Masonería Rectificada en particular, tenga ningún papel a desempeñar en la sociedad, en tanto que colectivo o grupo. En todo caso es el masón, en tanto que individuo, quien debe de actuar, en primer lugar en su entorno más inmediato, empezando por la familia, luego en su entorno de amistades y luego en su entorno social y profesional. Esta noción dista mucho de la imagen que se tiene de la masonería; en especial, en América, donde la masonería ha venido a suplir en ocasiones carencias en cuanto a servicios sociales o educacionales de sus respectivos países, haciendo con ello una interpretación parcial de la noción de beneficencia, del todo respetable y siempre aconsejable en su aplicación, sin embargo no es el objeto último de la Institución masónica de acuerdo a la óptica de la Masonería Rectificada.

Podríamos decir pues, que la misión del Masón Rectificado es la de hacer el bien, hacer el bien en su más amplio espectro, que es el auténtico sentido de la noción de Beneficencia. No olvidemos, que la Masonería Rectificada comporta por encima de ella una Orden de Caballería, y sus miembros se denominan precisamente: Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa, con lo cual, la noción de Beneficencia, en el sentido de hacer el bien en su acepción más amplia toma su total dimensión y hace que se convierta en la misión a desempeñar por este colectivo.

Sin embargo, la masonería en general no se pone de acuerdo sobre cual es su objetivo, su sentido y su razón de ser. Efectivamente, y creo haberlo dicho ya en otra anterior ocasión, la masonería está atacada de un exceso de libertad, que llevada a su extremo, provoca el que veamos a un montón de masones proclamando cada uno su masonería, o lo que es lo mismo: lo que ellos creen que es la masonería. Así pues, esa libertad del masón, principal bandera de la masonería especulativa se convierte en su principal dificultad, siendo mal gestionada y llevada al límite, y que definiéndolo tal cual lo he oído en ocasiones, es que la masonería o el masón no tienen límites. Si consideramos las mismas Constituciones de Anderson y Desaguliers, referente para la masonería especulativa, veremos que ignorando cuanto se precisaba respecto a la religión cristiana en todas las constituciones masónicas anteriores, nace con una absoluta falta de concreción sobre el particular, afirmando: “Aún y cuando en los tiempos antiguos los masones estaban obligados a practicar la religión que se observaba en los países donde habitaban, hoy se ha creído más oportuno, no imponerle otra religión que aquella en que todos los hombres están de acuerdo, y dejarles completa libertad respecto a sus opiniones personales. Esta religión consiste en ser hombres buenos y leales, es decir, hombres de honor y de probidad, cualquiera que sea la diferencia de sus nombres o de sus convicciones”. Si el máximo referente para la masonería especulativa nace con ésta falta de concreción, respecto a la cuestión religiosa, no nos ha de extrañar que lo que haya venido después resulte esa masonería que el hombre ha hecho a su gusto, en lugar de dejar que sea la masonería la que modele al hombre.

La imagen que de puertas a fuera pueda dar la masonería en general, unos la definirán como enriquecedora, por lo variopinta, y yo la definiría como penosa por lo falta de referentes y por no tener una idea clara de adonde va. Para muchos masones, estos referentes que yo echo en falta, pueden ser cortapisas que coartan su libertad, y en consecuencia, les conviene una masonería sin límites en que los límites se vayan inventando cada día.

La revolución masónica, si es que hay que llevarla a cabo, se tiene que realizar en el interior de cada uno de nosotros. Difícilmente podremos aportar soluciones colectivas cuando todavía no hemos resuelto las dificultades individuales. Si queremos llevar la paz al mundo, primero hemos de lograr tener esa paz en nuestro corazón. Por eso decía antes, que visto desde la óptica de la Masonería Rectificada, la misión a llevar a cabo no es como colectivo, sino más bien individual, ya que antes de querer aportar algo a los demás debemos resolver nuestras propias carencias. Antes de construir templos hemos de reconstruir el nuestro propio.

2. Yendo hacia el campo masónico propiamente dicho, la diversidad en la que está sumida la masonería es una realidad ostensible. Como bien has dicho, para algunos Hermanos esta diversidad es positiva. De hecho, la masonería se ha destacado a lo largo del tiempo por sus ideales de pluralidad y de universalidad. Sin embargo, esta creciente construcción horizontal nos ha quitado referentes. No quiero que me malinterpretes, Querido Hermano. No estoy hablando de personas sino de grandes lineamientos, grandes ideas en torno a las cuales se construye la Orden. La Orden Rectificada puede aparecer –dentro de ese campo masónico- como una masonería que se resiste a adaptarse en un mundo de laxitudes y tibiezas. Viviendo en un mundo que carece de referentes ¿Cómo explicar esta necesidad de referencia?

La necesidad de referentes es vital para el ser humano para su desarrollo y equilibrio psíquico y emocional desde el mismo momento de su nacimiento. Los médicos aconsejan dejar al bebe inmediatamente después del parto sobre el pecho de la madre, para que pueda oír los latidos del corazón de la misma, y ese sonido familiar, que oía durante el tiempo de la gestación, lo tranquilice después del traumatismo que supone el parto. Después, conforme vaya creciendo, su crecimiento se llevará a cabo en base a nuevos referentes: primero la madre y el padre, los abuelos, sus hermanos y después durante el colegio, irá añadiendo nuevos referentes que configurarán su personalidad, desarrollarán la misma y le procurarán un equilibrio emocional, o no, dependiendo de las influencias que le hayan procurado esos referentes. Incluso en las familias monoparentales o no tradicionales, esos referentes deben existir, y si no existen, entonces tendremos posiblemente un ser desequilibrado que arrastrará problemas y carencias a lo largo de toda su vida.

Toda la tradición cristiana gira en torno a la imitación de la figura Cristo, que constituye su principal referente y modelo a seguir y a realizar en nosotros. Para las iglesias católica y ortodoxa tienen en sus numerosos santos, otros tantos referentes en que sus feligreses puedan inspirarse, y tradicionalmente, al bautizar un nuevo cristiano, le imponían el nombre de un santo, para poner al recién bautizado bajo su advocación y protección al igual que le servía también de referente.

Podemos ver pues, la importancia vital de los referentes en el ser humano para su correcto desarrollo y equilibro emocional. Los referentes, son tan importantes, que los podemos llegar a sustituir pero no suprimir totalmente. Por poner un ejemplo, cuando nuestra sociedad y el mundo giraba en torno a la idea de Dios, y esa sociedad era religiosa –al margen de que esa religiosidad fuera sentida o no-, la figura del confesor era la del consejero, tanto para asuntos espirituales como no. Después, cuando la sociedad dejó de pivotar en torno a la idea de Dios, se ha tenido que sustituir la figura del confesor, y el referente que suponía, por la figura del psicólogo y el psicoanálisis, que es la forma en la que el hombre y la sociedad laicas –al margen de Dios-, tratan de explicarse a sí mismos y el mundo que nos rodea. No quiero decir con esto que el psicólogo, como profesional, sea innecesario, antes al contrario, es vital para el equilibrio del no creyente, y útil también para el creyente que vive inmerso en una sociedad “moderna” y en consecuencia laica, pero en cualquier caso, estaremos de acuerdo que tanto la figura del confesor como la del psicólogo, constituyen sendos referentes insustituibles.

Dicho esto, comprenderemos mejor que la Masonería Rectificada se identifique con un modo de entender el hombre y la humanidad desde una óptica tradicional, unida a esa concepción del mundo y su existencia girando en torno a la idea de Dios. De hecho, y por una cuestión de coherencia, para ser Masón Rectificado se ha de ser cristiano, estando vetado este sistema masónico a los no cristianos, dado que todas las enseñanzas y “referentes” (el término aparece como inevitable para la correcta comprensión de lo que decimos), están basadas precisamente en la tradición cristiana.

Por otra parte, la noción de “referente”, de dar ejemplo, es recomendada a los masones Rectificados desde el mismo grado de Aprendiz. En nuestros rituales, al cierre de los Trabajos, el Venerable Maestro despide a los Hermanos con estas palabras: “…id pues en paz a gozar del reposo que con vuestro trabajo [masónico] habéis merecido, y llevad entre los otros hombres [los no masones] las virtudes de las cuales habéis jurado dar ejemplo. Si la recomendación de “dar ejemplo” está muy presente en la clase simbólica Rectificada, lo está aún en más en la Orden Interior de Caballería, donde es aconsejada en multitud de ocasiones, tanto en el ritual de Escudero Novicio como en el de Caballero Bienhechor de la Ciudad Santa. Si a alguna cosa estamos llamados como Masones Rectificados y como Caballeros, es a ser un ejemplo de virtud ante el mundo en que vivimos, en primer lugar, claro está, a título personal, pero como sea que el hombre es un ser social, también estamos llamados a ser ejemplo colectivamente ante el mundo, es decir, en tanto que masones Rectificados. Lo que vale para los masones Rectificados, sirve también para el resto de masones, aunque ellos lo hayan olvidado, pues me constan los llamados a la virtud que figuran en el Código Moral Masónico, al uso en la mayoría de sistemas masónicos, solo que en ese Código la visión que del hombre se tiene ya no es trascendente; se encuentra desgajada de la Omnipresencia de Dios, y en consecuencia rebajada y diluida con el resultado que todos podemos comprobar.

La necesidad de adaptación de la masonería al mundo merece una consideración aparte. Hay ciertas verdades –me refiero a las verdades sagradas- que no pueden adaptarse al mundo sin vulgarizarlas y rebajarlas, de modo que hay que analizar esta adaptación desde esta perspectiva. Pongamos por ejemplo las Verdades que sustentan las Iglesias, siempre tachadas de falta de adaptación al mundo que las rodea. Si las Iglesias deja de sustentarlas, cediendo a la corriente y tratando de adaptarse a las desviaciones mundanas –desviaciones que el mundo moderno denomina “cambios”-, dejarán de prestar su función de “referentes” para los creyentes, pues constituyen los fundamentos doctrinales sobre los que se basa la fe de los creyentes. Si trasladamos esto al ámbito masónico, bipolarizado en función a dos corrientes o posicionamientos: el de la Gran Logia Unida de Inglaterra y el del Gran Oriente de Francia, el primero conocido como el de masonería Regular y el segundo como Liberal, veremos que el Gran Oriente de Francia, ha corrido como nadie para adaptarse a los cambios habidos en la sociedad, abriéndose a las peticiones y exigencias de la sociedad, mientras que la Gran Logia Unida de Inglaterra, continúa mal que bien, tratando de mantener su posicionamiento, en base a unos principios particulares instituidos por ella misma –principios, por otra parte, algunos de ellos relativos a la estructura que según ellos hay que tener-, que al no poder ser compartidos por Obediencias como el Gran Priorato de Hispania, nos obliga y condena a una difícil convivencia con la masonería dicha Liberal. La Masonería Rectificada, tal cual es entendida en el Gran Priorato de Hispania, se identifica más con la Gran Logia Unida de Inglaterra que con el Gran Oriente de Francia, pero al ser la Masonería Rectificada restringida exclusivamente a cristianos, hace que a la inconcreción inglesa en cuanto a religión, le resulte incómoda nuestra precisión religiosa y al liberalismo francés también, pues su amplia tolerancia lo tolera y soporta todo menos la fe cristiana.
Esta es la realidad de la Masonería Rectificada del Gran Priorato de Hispania.

3. Nuestra Orden lleva más de dos siglos de vida. Nació como una necesidad de volver a la masonería a los cauces antiguos. Su existencia se debe a la valentía de un grupo de Hermanos que en medio de un mundo convulsionado, al borde del colapso, como lo era la década de 1780, hizo oídos sordos a la confusión reinante y se abocó a la tarea de reconstruir (rectificar) una tradición que debía preservarse. Willermoz, Brunswick, Turkheim, De Virieu, Hesse Casel, todos ellos eran conscientes de los peligros de su tiempo. Querido Hermano ¿No es acaso el nuestro, un mundo convulsionado por peligros inminentes? ¿No deberíamos emular a los padres del RER y abocarnos a cimentar la Tradición que hemos heredado?

Si el último cuarto del siglo XVIII fue convulso para la Masonería, no lo es menos este primer cuarto del siglo XXI, como tampoco lo fue menos el siglo XIX ó el XX. La historia de la masonería tiene paralelismos con la historia del hombre, como el Templo de Salomón, con sus destrucciones y reconstrucciones guarda paralelismos con la epopeya del ser humano. Y es que por mucho que la humanidad y el mundo haya cambiado, en esencia, las necesidades del hombre siguen siendo las mismas, y me refiero no solamente a necesidades físicas sino también metafísicas. Una vez satisfechas las necesidades materiales más elementales, como el comer, el vestirse y procurarse un techo, hay otras necesidades no materiales que pueden resultar al hombre tan acuciantes como las primeras. Es a esas necesidades que la Masonería Rectificada puede dar respuesta, y lo hace partiendo de la base que le ofrece la Tradición cristiana.

Como bien dices, el Régimen Escocés Rectificado, nació como una Reforma de la masonería existente en el siglo XVIII, que se había banalizado y vulgarizado convertida casi en reuniones de taberna, al haber perdido de vista la necesidad trascendente del ser humano, y volviendo dicha Reforma a anclarla en la que había sido su base de origen en tiempos de la masonería operativa, la tradición cristiana, recibida de manos de la orden benedictina, que supo darle con ésta aportación, una dimensión espiritual y trascendente al simple oficio de construir, en virtud de la cual, el constructor, a la vez que construía el templo físico, construya también su templo interior.

Todo este trabajo de los fundadores del R.E.R. se llevaba a cabo en una época particularmente convulsa de la sociedad francesa que tuvo como colofón final la Revolución de 1789 y todos los hechos y pasiones que se desencadenaron a partir de esa fecha en el denominado siglo de las Luces que procuró también inmensas sombras. Esa época convulsa, en la que se mezclaban buscadores puros de corazón con embaucadores y estafadores de distinto pelaje, coetánea a la creación del R.E.R., hacía de Francia un hervidero en el que se confundían legítimas aspiraciones con otras absolutamente quiméricas. La Revolución Francesa y los acontecimientos que de ella se derivaron, hicieron que el Régimen Escocés Rectificado y su mensaje no pudieran enraizar y tuviera que exiliarse a Suiza hasta comienzos del siglo XX, sin que por otra parte no llegara a desaparecer nunca.

Como siempre sucede, los peores enemigos son los interiores, y a día de hoy, es más necesario que nunca el estar sumamente vigilantes para que el depósito recibido, fruto de la Reforma a que me refería, no se vea alterado y adulterado por herederos de aquellos falsos profetas que profesan doctrinas equivocadas y olvidan que Willermoz, Turckheim y los suyos, llevaron a cabo la creación del Régimen Escocés Rectificado, precisamente para volverlo a anclar en la doctrina cristiana que junto al derecho romano, vertebró y articuló lo que conocemos hoy como Europa y la civilización occidental, con todos sus defectos, pero también virtudes. Hoy más que nunca, aquellos que tienen responsabilidades en la dirección del Régimen Escocés Rectificado –al margen de fronteras políticas o nacionales, ya que el R.E.R. trasciende dichas nociones fronterizas, interesando a todos-, estén más atentos que nunca para evitar que una malentendida tolerancia, que queriendo evitar la amputación de un miembro, propicie la gangrena y la infección del cuerpo entero. Como dicen nuestros rituales: “Sed pues indulgente con aquel que se encuentre en el error, pero que ame la verdad y la busque de buena fe. Los consejos, las máximas de la Orden, los emblemas, los mismos símbolos, y aún más, los buenos ejemplos de los Hermanos, serán para él un lenguaje elocuente que se le hará provechoso. (…) Pero aquel que está subyugado por el espíritu de independencia y las inclinaciones desordenadas de su corazón, que por su tono y costumbres, aunque sea por imitación, o aún por ligereza, critica las verdades religiosas, o habla de ellas con indiferencia o menosprecio, no mancille jamás con su presencia el Templo que los Masones elevamos a la virtud y la verdad. Que jamás tengáis que reprocharos, haber consentido tal profanación.

El Régimen Escocés Rectificado, no tiene otra doctrina –no puede tenerla si realmente aspira a ser y denominarse Masonería cristiana, crisol y lugar de encuentro de las distintas confesiones cristianas- que la doctrina dimanante de los cuatro primeros Concilios en la que convergen todas las Iglesias cristianas, esclarecida a la luz de los Padres de la Iglesia. Últimamente han aparecido voces entre nuestras filas Rectificadas, que abrogándose una autoridad sobre el R.E.R. que no tienen, han especulado en internet y en las redes sociales, pontificando sobre aquello que hay que creer y profesar si se quiere ser miembro de la Orden Rectificada, proclamando una supuesta doctrina rectificada propia y particular que entraría en colisión directa con los dogmas de fe que profesamos los cristianos adscritos a las distintas confesiones cristianas que componen la Orden Rectificada y poniendo en tela de juicio las verdaderas intenciones y propósitos de nuestros propios fundadores. Como decía anteriormente, los principales enemigos de la masonería son los mismos masones, y en nuestro caso, los principales enemigos de la Masonería Rectificada podemos encontrarlos entre nosotros. Aquellos de nuestros dirigentes que tienen sobre ellos la responsabilidad del Depósito del R.E.R. no pueden permanecer impasibles ante tales ataques, que pretenden crear la confusión entre los espíritus de los Hermanos más tibios o con fe menos fortalecida, aprovechando los resquicios que permite el clima propiciado por el mundo actual que deja creer que todo es posible. Decididamente ante tales situaciones, es mejor amputar un miembro antes que permitir que la gangrena consuma todo el cuerpo.

Por supuesto que hemos de emular a los padres del R.E.R. y concentrarnos en cimentar la Tradición que hemos heredado. El R.E.R. es lugar de encuentro entre los masones cristianos; un lugar que permite vivir en plenitud y sin dificultad la doble condición de masón y de cristiano. Eso es lo que pretendieron nuestros fundadores y los masones Rectificados de hoy, debemos velar para que continúe siéndolo, libre de tendencias interesadas que pretenden convertir la Orden Rectificada en una secta. La atención por el trabajo ha de ser continuada y peligros nos encontraremos ahora y en el futuro, y los masones Rectificados hemos de aprender a sujetar firmemente la paleta para construir en una mano y en la otra la espada para defendernos.

sábado, 12 de enero de 2013

Renueva sus Autoridades el Gran Priorato de Hispania


JOSEP MARTÍ BLANCO
Gran Maestro/Gran Prior electo del Gran Priorato de Hispania


El Gran Priorato de Hispania anunció oficialmente que el Gran Capítulo reunido en Barcelona, eligió al M.·.R.·.H.·. Josep Martí Blanco para el cargo de Gran Prior/Gran Maestro. Así lo hizo saber la Gran Cancillería de la Orden comunicándolo oficialmente mediante los correspondientes Decretos con ésta misma fecha. Su mandato comenzará a partir de su Consagración e Instalación que tendrá lugar, Dios mediante, el 23 marzo de este año y se extenderá hasta el 2017.

De este modo, la Orden Rectificada se encamina a un nuevo ciclo institucional, elevando a la más alta responsabilidad de gobierno a uno de sus hombres más probos. La elección del Gran Capítulo, en cabeza de Josep Martí Blanco in O. Eques a Beneficientia –hermano de sangre del Gran Prior saliente, Ramón Martí Blanco in O. Eques a Voluntatis Fortitudine- es un hecho relevante por varios factores que conviene mencionar.

El primero, sin dudas, es la culminación del largo e intenso mandato del actual Gran Prior, que ha conducido la Orden en las Provincias de León y Aragón durante más de dos décadas, en las que la Masonería Cristiana, tal como la practica el Régimen Escocés Rectificado bajo jurisdicción del G.P.D.H., ha llevado su impronta y su voluntad inquebrantable. Más allá de cualquier otra consideración, que haremos en su momento, ha sido Ramón Martí Blanco el principal apoyo para la expansión del Rectificado en América Latina. Del mismo modo que ha sido la cara visible y quien con más intensidad y dedicación ha propalado los principios de la Masonería Cristiana en este largo período de tiempo en el mundo hispano parlante.

El segundo punto es que la elección unánime del Gran Capítulo recae en el hasta hoy Diputado Maestro General de las Logias Escocesas Reunidas y Rectificadas, sucesor natural y garante de la estabilidad  institucional de la Orden. Esta circunstancia resulta crucial en momentos en que el Rectificado se ve sacudido por la aparición de nuevas corrientes que preanuncian tiempos de turbulencias en los que será necesaria una guía firme y certera.

El tercer punto es que, más allá de la continuidad institucional y doctrinaria del GPDH, asegurada con esta elección, se producirá sin lugar a dudas el inicio de un nuevo período que llevará la impronta de un masón con carácter marcadamente diferente al del actual Gran Prior. De talante pragmático y práctico el hombre electo, ha comprendido y tiene asumida toda la esencia del R.E.R., siendo un ferviente defensor de la existencia de un sistema y rito masónico genuinamente cristiano y de su necesidad de pervivencia a lo largo del tiempo. A su extensa trayectoria en la Orden Rectificada se suma su trabajo masónico a nivel interpotencial en Europa que seguramente se extenderá a América Latina a partir de su asunción, prevista para el próximo mes de marzo.

Josep Martí Blanco nace en Barcelona el 13 de agosto de 1942. Casado, con hijos y nietos, es químico de formación académica y ha desarrollado su carrera profesional en el sector químico y el comercio exterior. Además del catalán y castellano maternos, habla cinco idiomas: francés, inglés, portugués, italiano y alemán. Por razones profesionales, ha estado viviendo largas temporadas en Londres y Sao Paulo (Brasil), circunstancia esta última que lo acerca a un conocimiento directo de la realidad social en América del Sur.

Masónicamente, es iniciado el 15 de septiembre de 1987, en la Logia del R.E.R. TAU nº 12 de la Gran Logia de España, llegando a ser su Venerable Maestro entre el período del 6-11-1993 al 2-10-1995. El 11 de mayo de 1991 es Armado Caballero Bienhechor de la Ciudad Santa, con el nombre de Eques a Beneficientia en una pequeña capilla en lo alto de la montaña del Montseny a cincuenta kilómetros de Barcelona, por el entonces Gran Maestro/Gran Prior del Gran Priorato de las Galias, Daniel Fontaine.

Todavía en el seno de la Gran Logia de España, el 27 de Abril de 1998, es miembro fundador de la R.·.L.·. Caballeros de la Rosa nº 108, al Oriente de Madrid, siendo así mismo su primer Venerable Maestro. Durante 3 años estuvo desplazándose 2 veces por mes a una distancia de 650 km de su residencia habitual, para dirigir y formar a los Hermanos de la Logia Rectificada de Madrid.

En la Orden Interior, fue primero Comendador de Zaragoza y Prefecto después, dirigiendo los Trabajos, recibiendo a nuevos Escuderos Novicios y preparándolos después para ser Armados Caballeros.

Con fecha 22 de marzo de 1993, al crearse el Priorato de Hispania, es nombrado Gran Prior Adjunto por el nuevo Gran Prior, e instalado como Diputado Maestro General de las Logias Escocesas Reunidas y Rectificadas, cargos que ha seguido ostentando hasta su elección como Gran Maestro y Gran Prior.

Aún y habiendo dedicado toda su carrera masónica al R.E.R. es también Caballero de Malta y es poseedor desde el 2 de junio del 2007 de la Cuarta Orden del Rito Francés de Soberano Príncipe Rosa-Cruz.

En los últimos dos años he tenido el privilegio de contar con su hospitalidad en su residencia de Castelldefels, lo que me ha permitido compartir largas conversaciones y conocer más profundamente al hombre que, en mi último viaje de noviembre pasado, le tributamos el homenaje de sus veinticinco años de masón, constatando en su mirada la misma alegría y el mismo entusiasmo que ha caracterizado su vida.  

domingo, 6 de enero de 2013

Retrato de los duques Ferdinand de Brunswick y de Carlos de Sudermania



A fines de los años 90 tuve la suerte de poder comprar a un anticuario la obra de von Ferdinand Runkel, "Geschichte der Freimaurerei in Deutschland" -Historia de la Francmasonería en Alemania- en una fascinante edición de von Reimar Hobbing (Berlín). Los tres tomos están profusamente ilustrados y contienen algunas litografías. Hay dos en particular que reproduzco a continuación, por su calidad y belleza y porque se trata de dos de las más importantes figuras de la Orden de la Estricta Observancia Templaria, ambos protagonistas del convento de Wilhelmsbad. La primera corresponde a Ferdinand, duque de Brunwick, Gran Maestre de la Orden; la segunda, menos conocida es la de Carlos, duque de Sudermania, Gran Maestre de la VIIº Provincia de la Orden, de Alemania Inferior, quien luego reinaría Suecia como Carlos XIII. 





Sobre el Propósito de los Maestros Masones

Hace apenas unos días, a partir de la re-lectura de un libro de Panikkar (a Panikkar hay que re-leerlo al menos cada año), escribí algunas reflexiones en torno a la iniciación. El artículo tuvo una cantidad de lecturas muy por encima de la media normal. Esto me lleva a creer que numerosos masones participan de la preocupación por temas fundamentales, que se tratan cada vez menos en las logias ¿Qué significa ser masón? ¿Qué es la iniciación? ¿Cuál es la misión de los que transitan en la masonería "profunda" respecto de los que comienzan el camino? ¿Qué es lo esotérico respecto de lo exotérico en masonería) etc.

Estas preguntas debieran ser el objeto de meditación permanente de  los Venerables y de los Vigilantes; de todos aquellos que tienen responsabilidades de instrucción en la Orden. De ese modo nos aseguraríamos que la iniciación de cada hermano siguiera su curso. Y alcanzara su razón de ser.

Me pareció oportuno, siguiendo esta línea, transcribir parte de un discurso pronunciado por Daniel Fontaine iO Eques ab Orientis Luce -por entonces Gran Maestro del Gran Priorato de las Galias- dirigido especialmente a la cuestión de la formación básica de los maestros. Fue en 1984. Vale la pena leerlo.



No nos equivoquemos, la vía rectificada es la del análisis profundo de nuestro esoterismo cristiano. Son numerosos los hermanos que, en el seno de otras obediencias masónicas, se jactan de ser iniciados pero que no van hasta el final de este análisis. Que yo sepa, todas las sociedades iniciáticas, tanto en Oriente como en Occidente, están o estaban fundamentadas sobre la religión exotérica de su tiempo. Algunos piensan que la iniciación es más antigua que la religión; otros, que los iniciados pueden pasar de la religión. Esto me parece poco serio ya que religión e iniciación son las dos columnas del Templo, ellas se complementan y, es más, deben defenderse y sostenerse mutuamente. ¿Qué equilibrio habría en el mundo si fuese de otra manera?

El esoterismo es la razón interior, el exoterismo es la ley religiosa. El esoterismo es el alma y el espíritu de la religión, en tanto que las leyes religiosas son para el esoterismo un cuerpo material. Lo exotérico es el conocimiento de este mundo y sólo es visible por él; lo esotérico es el conocimiento del otro mundo y sólo es visible por él... Nuestro propósito es precisamente el de llevar a nuestro hermanos hacia los planos superiores del espíritu. En primer lugar para un conocimiento profundo de la Orden, de su historia, de su doctrina, de aquello que han escrito los pasados maestros que nos han precedido a lo largo de doscientos años. Cuando todo esté bien asimilado, hermanos míos, podréis hacer un paso más y aprender de esta gran verdad que dice que no es suficiente con leer los libros para convertirse en un miembro de la familia de los sabios, sino que es preciso entrar realmente en la vía sacrosanta que lleva a la visión de la Luz más pura.

Explicar nuestros símbolos reduciendo su explicación a los significados racionales, los lleva a la destrucción, y tallar la piedra bruta para hacer una piedra cúbica no servirá de nada a nuestra vida cotidiana si, por transmutación, no llegamos a la deificación del hombre; es la diferencia existente entre el hombre que habla del fuego y aquel otro que ha sentido su quemadura. Ya que, del reino de la razón pura, ningún camino lleva a la cripta, a la cruz, a la resurrección. Es la terrible frase de Angelus Silesius: "De qué me sirve, Gabriel, que saludes a María, si tú no tienes ningún mensaje para mí". Si el Espíritu de Dios nos toca con Su Esencia, el Hijo de la Eternidad, el Verbo Divino nacerá en nosotros.

Daniel Fontaine
Eques ab Orientis Luce
2 de diciembre del1984 

viernes, 4 de enero de 2013

La Iniciación Masónica


¿Qué es la iniciación? Todos los masones hemos atravesado un viaje durante ese rito que cambió el sentido de nuestras vidas, y que nunca olvidaremos. Hay quienes creen que ese rito de pasaje, que nos lleva desde la condición de profanos a la de iniciados culmina en el momento en el que vemos la luz. Para el masón –dice Daniel Beresniak- , el viaje es el principio de la iniciación.

Con el tiempo comprendemos que la iniciación es un viaje en etapas, desde nuestro nacimiento masónico hasta el último pasaje, hacia el Oriente Eterno. También comprendemos que un Rito debe seguir un hilo, una suerte de desarrollo congruente a través de las distintas estaciones de nuestro propio Via Crucis. Esa congruencia debería reflejarse etapa tras etapa, grado tras grado, desde el principio al fin. Un sistema masónico tradicional debería asegurarnos esta vía iniciática coherente, sin solución de continuidad en todos sus niveles. Este hilo sólo es posible con una enseñanza, una instrucción y –de hecho- una doctrina. Este es el punto en donde la masonería tradicional colisiona con la liberal.




Se escuchan voces en el mundo masónico –especialmente en sus corrientes liberales- en las que la iniciación se nos presenta como una “ceremonia de ingreso” intentando reducirla a una mera formalidad burocrática, un remedo de antiguos “usos y costumbres” que se mantienen a modo simbólico. Dice el diccionario de la Real Academia que el vocablo ceremonia (del latín caeremonia) es la acción o acto exterior arreglado, por ley, estatuto o costumbre, para dar culto a las cosas divinas, o reverencia y honor a las profanas. El vocablo rito –acto con el que se lleva a cabo una iniciación- tiene dos acepciones 1.- Costumbre o ceremonia. 2.- Conjunto de reglas establecidas para el culto y ceremonias religiosas. Esas mismas voces son las que han remplazado el sentido original de la iniciación por una suerte de códice moral  que sustituye el sentido que antiguamente se planteaba al recipiendario y que no es otro que el de recuperar la semejanza divina con la que el hombre fue creado.

La Regla Masónica (al uso de las Logias Rectificadas) le dice al iniciado: 
Si las lecciones que la Orden te ofrece, para facilitarte el camino de la verdad y la felicidad, se graban profundamente en tu alma dócil y abierta a los efectos de la virtud; si las máximas saludables, que marcan, por así decirlo, cada paso que des en tu carrera masónica, se vuelven tus propios principios y la regla invariable de tus acciones, ¡oh, hermano mío!, ¡cuál será nuestra alegría! Cumplirás tu sublime destino, recobrarás esa semejanza divina, que formaba parte del hombre en su estado de inocencia, que es el objetivo del Cristianismo, y del cual la iniciación Masónica hace su objeto principal. Te volverás la criatura amada del Cielo: sus bendiciones fecundas recaerán sobre ti, y mereciendo el título glorioso de sabio, siempre libre, feliz y estable, pasarás por ésta Tierra como los reyes, benefactor de los hombres, y modelo de tus hermanos. [1]

Pero para que este destino sea posible, la iniciación debe estar acompañada de una instrucción, una enseñanza y una doctrina. Dice Jean François Var acerca del Régimen Escocés Rectificado que:
“…posee en propiedad, una doctrina de la iniciación explícitamente formulada y metódicamente enseñada. Así, al mismo tiempo que hace avanzar a sus miembros por la vía de la iniciación, les dispensa una enseñanza teórica en forma de discurso pedagógico al respecto de esta misma iniciación. Esta enseñanza se da en las “instrucciones”, redactadas ne varietur, que puntúan los grados sucesivos, en los rituales en los que están incluidas y en los que la lectura es, teóricamente, obligatoria…”
“…Los miembros del Régimen reciben, pues, de éste, simultáneamente y en paralelo, una iniciación y una instrucción, una transmisión ritual y una transmisión intelectual. Todo ello con un objetivo evidente: producir en el hombre así condicionado, una doble mutación, a la vez en lo que concierne al estado del ser y al estado de consciencia…”[2]

Raimon Panikkar, en su libro Iconos del Misterio –La experiencia de Dios- se refiere a la iniciación, en su concepto más vasto, con reflexiones que bien podrían aplicarse al sentido de la iniciación tal como la comprendemos en la masonería tradicional, y que transcribo para su serena meditación. Dice Panikkar:
Todas las tradiciones proponen una preparación para los distintos estadios de la vida, sea intelectual, social o religiosa. Sin fe, dicen por ejemplo el Vedanta y la Patrística, no es posible hacer teología; el ingreso en la Academia Platónica requería el conocimiento de la geometría; el ingreso en la vida religiosa requiere un noviciado; la entrada a la vida de adulto comienza con el uso de razón y éste con el despertar de la sexualidad; la aceptación por un gurú pasa por una ceremonia previa; el ingreso en algunas comunidades requiere la circuncisión; el ejercicio de la medicina exige un diploma, la función sacerdotal una consagración etc. Todas estas tradiciones creen que la realidad es jerárquica, esto es, que hay niveles en ella, y que la realidad es solidaria, a saber, que es tal porque está sólidamente aglutinada.”
“Solidaridad y jerarquía son dos presupuestos que dan sentido a la iniciación. Esta consiste en un tránsito de un nivel a otro (que puede ser muy bien de un grado de conciencia a otro) en virtud de una acción iniciada por un factor (generalmente humano) solidariamente capacitado para ello.”
“La iniciación sólo tiene sentido dentro de un mundo jerárquico y solidario. Fuera de él degenerará en superstición. Hablar de iniciación en un mundo donde prevalece cierta mentalidad igualitaria e individualista es un contrasentido o un anacronismo.”
“Dentro de un mundo solidario la iniciación es posible porque no hace sino actualizar la ontonomía (ni heteronomía ni autonomía) de cada ser. La iniciación no daña ni enajena sino que es un dinamismo del Ser… Dentro de un mundo jerárquico –entendida la jerarquía en un sentido etimológico (orden sacro)- la iniciación es necesaria, porque el salto de un estado a otro, de un grado a otro, de un nivel a otro, no es automático; se necesita una colaboración entre una mano que se tienda y unos brazos que se alcen para llegar a coger esa mano.”
“La iniciación se establece en aquellas sociedades tradicionales que son conscientes del carácter solidario y jerárquico de la realidad y que consideran que el camino humano hacia su perfección requiere una serie de pasos, un progreso en la escala de los seres.”[3]

Como se comprenderá, esta visión, en sintonía con la de la masonería de tradición, se da de bruces con la figura del masón librepensador, hijo del Siglo de las Luces, un dilema que enfrentan muchos masones y que se resuelve de manera sencilla si, como se ha afirmado tantas veces y suele decir frecuentemente Ramón Martí Blanco, se concluye en que la iniciación es la esencia de la Orden Masónica, lo que verdaderamente le da sentido y razón de ser.



[1] Art. IX, II
[2] Var, Jean-Fraçois, El Esoterismo Cristiano y el Régimen Escocés Rectificado, 1993.
[3] Panikkar, Raimon, Ob. cit. Pag. 61 y ss

martes, 1 de enero de 2013

¿Por qué hay limosneros en masonería?

En las últimas semanas, un grupo de HH.·. escindidos del GPDG han intentado introducir una controversia en torno al oficio del “Capellán” o “Limosnero” dentro del Régimen Escocés Rectificado. Lamentablemente, como ocurre habitualmente con los murmuradores, se utiliza internet para descalificar a las personas de manera cobarde, hecho que ha ocurrido con nuestro Muy Rev.·. Hermano Jean François Var, Gran Capellán/Limosnero del Gran Priorato de las Galias, cuyos trabajos venimos publicando en “Temas de Masonería”. Siendo una de las figuras más notables de la Orden, que ha puesto su pluma y su trabajo al engrandecimiento del RER, creemos que corresponde dar a conocer en español su propia respuesta a los difamadores y a los calumniadores. Siempre resulta desgraciada la difamación de un H.·., más aún si la misma ataca a su religión. Este simple hecho califica de por sí a aquel que fomenta la discordia. Queda claro, con esta introducción, nuestro apoyo y nuestra cercanía espiritual con el H.·. Var. 



Jean François Var, Gran Capellan del GPDG y Ramón Matí Blanco, Gran Prior del GPDH

¿Por qué hay limosneros en masonería?

Traducción: Ramón Martí Blanco


En estos últimos días viene tomando cuerpo y amplificándose una supuesta controversia sobre la pretendida “clericalización” del Régimen Rectificado. Esta controversia tiene que ver, y de manera exclusiva, con el Gran Priorato de las Galias, y en particular con el Gran Limosnero, es decir, conmigo mismo. Así mismo, dicha controversia no se detiene tan solo aquí, extendiéndose también a mi Iglesia, calificada de falsa Iglesia, de secta, etc. Estos últimos calificativos rozan con toda evidencia la difamación, ya que solo puede denominarse legalmente secta una organización mencionada en la relación parlamentaria dedicada a ésta cuestión. Pero la impudencia de los calumniadores no tiene límites ya que ponen absolutamente en duda que vayamos a derrochar nuestra energía, nuestro tiempo y nuestro dinero llevándolos ante la justicia. Tienen pues el campo libre, lo saben y se aprovechan de ello.

Estas críticas, es preciso decirlo, provienen de un cierto número de individuos que se han separado del Gran Priorato de las Galias siguiendo a tres ex-Grandes Dignatarios, a los que se han unido algunos otros provenientes de otras jurisdicciones. Creen deliberadamente perjudicar al Gran Priorato de las Galias perjudicando a mi persona, pero se equivocan doblemente.

Dejemos esto y dediquémonos a la única cuestión que importa: la de los principios. Según estos “fiscales”, yo sería culpable por haber transgredido los principios promulgados por Jean-Baptiste Willermoz, constituyendo en el seno del Gran Priorato de las Galias una “Capellanía”, estructura particularmente aborrecible a sus ojos.

Hare observar en primer lugar que ésta Capellanía no data de ayer, sino que figura desde primer momento en las Constituciones del Gran Priorato de las Galias, es decir desde el año 2005, y no ha sido nunca contestada, ni en su momento, ni con ocasión de las cinco revisiones estatutarias que le han seguido, cuya última es absolutamente reciente pues data del 29 de septiembre último. Con esa fecha, dos de los tres Grandes Dignatarios citados anteriormente participaron en las asambleas deliberativas y ninguno de ellos levantó la voz. Vaya esto por la forma.

Los mismos fiscales invocan en apoyo de sus acusaciones lo que ellos presentan como la verdadera opinión de Willermoz. Citan algunos extractos de su correspondencia, de este modo:
Desde el mismo momento que se mezcle religión con masonería en la O. simbólica se operará su ruina. Veo como la misma se prepara en distintos lugares por la multiplicidad poco exigente […] y por el celo imprudente que queriendo el bien del prójimo se libra al espíritu de proselitismo. Para hacer preferir nuestro régimen ponemos al descubierto sus principios y su objeto particular, nuestro discurso oratorio se convierte en sermones, pronto nuestras Logias se convertirán en iglesias o en asambleas de piedad religiosa… […] Este peligro, amigo mío, que puede parecer quimérico está más cercano de lo que pensamos, si no se pone orden prontamente…

[Carta de Willermoz a Bernard de Türckheim (1752-1831), del 3 de febrero de 1783, in Renaissance Traditionnelle, nº 35, julio de 1978, pág. 179].

Otra cita:
(…) Os llamo la atención respecto a que la adquisición de un buen Sacerdote es siempre preciosa para una Logia, pero hay que evitar hacer abundar esta clase de hombres, porque tarde o temprano el Hábito hace su trabajo, y desgraciadamente hemos tenido ocasión de observar, como casi siempre allí donde ella abunda en demasía, procura adquirir influencia y jugar un papel, se convierte en intolerante, y casi siempre, si ella puede, dominadora. He aquí porque en Lyon recibíamos en el simbolismo a todos aquellos que merecían ser estimados, pero solo llevábamos a los últimos grados a aquellos más asiduos y rigurosamente probados.”

[Jean-Baptiste Willermoz, Carta a Achard, Lyon (17 al 27 de febrero de 1805), B.M. Lyon, MS 5456.]

Señalaremos en primer lugar que estas afirmaciones provienen de correspondencias privadas de Willermoz y que estas correspondencias son siempre circunstanciales, ya que ellas se relacionan con acontecimientos dependientes a un contexto influyendo el mismo absolutamente en el alcance dado a la cuestión. Segunda observación: estas cartas privadas, que expresan el sentir de Willermoz en una precisa circunstancia, no enuncian en ningún caso los principios y reglas a los que entiende obedece el Régimen. Un ejemplo: Willermoz tuvo con Bernard de Türckheim –anteriormente citado- vivos intercambios epistolares, relacionados, por una parte, sobre el papismo, al que Willermoz defendía con cierta severidad, y por otra, sobre la Reforma, de la que Türckheim, presidente del sínodo luterano de Estrasburgo, era ferviente partidario. Esh, ha dado de ésta correspondencia extractos significativos en el post de fecha 4 de diciembre del 2012, en su blog Réconciliation universelle (http://reconciliationuniverselle.over-blog.com/). ¿Qué eco o efecto han tenido las afirmaciones de estas correspondencias en los textos doctrinales del Régimen? Ninguno, absolutamente, ninguno. Lo que hace que luteranos y reformados se encuentren cómodos. (Los ortodoxos también, ya que no hay nada en estos textos que contradiga su fe). [Nota del traductor: al igual sucede con los Católico Romanos].

En cuanto a la  carta de Achard, le dan a la misma un carácter absoluto que ella no tiene en realidad, amputándola. ¿Qué nos dice realmente? Que no es bueno que hayan demasiados sacerdotes en una misma logia –se me reconocerá que no es preciso sufrir mucho por este riesgo en nuestros días… En contrapartida la mención de, “la adquisición de un buen Sacerdote es siempre preciosa para una Logia”, ¡no puede ser más clara! Y la receta, Willermoz la da de este modo: “en Lyon recibíamos en el simbolismo a todos aquellos que merecían ser estimados, pero solo llevábamos a los últimos grados a aquellos más asiduos y rigurosamente probados.” En ningún caso se trata de exclusión sino de discernimiento.

Curioso, este anticlericalismo, por parte de gentes que afirman profesar le cristianismo más depurado, al que denominan “trascendente”, a menos que ello signifique “fuera de la Iglesia”, lo que no es imposible…

Acabamos de ver como su posición no es conforme con el sentir íntimo de Willermoz. ¿Acaso concuerda mejor con los textos constitutivos del Régimen Rectificado –de los que ellos mismos presumen-, es decir, los dos Códigos de 1778? ¡En modo alguno! Citaremos el Código General y Reglamentos de la Orden de los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa, promulgado en el Convento Nacional de las Galias, tenido en noviembre 465 / 1778, donde podemos leer en el Título I, Artículo I: “Los Caballeros regulares, es decir, aquellos que han recibido las Ordenes Sagradas de una comunión Cristiana, encomendados en particular al amor por las buenas costumbres & a una religión dulce, bienhechora & tolerante, cumplirán las funciones eclesiásticas en las ceremonias de la Orden, & velarán por la observancia del culto divino & de una santa disciplina en los asilos, hospitales de huérfanos & otros hospicios fundados por la Orden.

Mejor aún: cada “Capítulo Prefectoral” debe contar con un Prior del clero (Título VIII, Capítulo I, Artículo I) que tiene una responsabilidad esencial velando por el buen reclutamiento de los Caballeros: “Es el Prior clerical quien se encargará de las informaciones sobre las cualidades morales del candidato; hará las averiguaciones más severas para asegurarse de sus principios religiosos, sus costumbres & su carácter. Se informará sobre si respeta la religión, base de la dicha pública, si no ataca los principios & sobre todo los sentimientos religiosos con sarcasmos, & si está calado por esta tolerancia dulce & esclarecida, de esta caridad fraternal, que la ley cristiana prescribe.” (Título 1, Artículo II).

Y por otra parte: “El Prior eclesiástico, Inspector de los Caballeros regulares, es el encargado de todas las ceremonias religiosas & de la dirección espiritual de las fundaciones bienhechoras de la Orden.
Se cuida particularmente de la conservación de la regla & las buenas costumbres. Por esta razón es el encargado de llevar a cabo las rigurosas investigaciones que se hacen antes de recibir a un candidato al noviciado & da por escrito su permiso al Comendador que lo hace registrar.” (Título 8, Capítulo I, Artículo IV, párrafos 1 y 2).

Si no se trata aquí de clericalismo, es que el término no tiene sentido. Si alguna vez hubiera estado tentado por mi parte de aplicar estas disposiciones, nunca revocadas y todavía vigentes, ¡válgame Dios!, ¡qué alboroto se habría formado!

Por lo que respecta al Limosnero, está escrito: “Es elegido en Capítulo por la pluralidad de sufragios, de preferencia en la clase de los Caballeros regulares.” (Título 3, Capítulo I, Artículo VIII).

[Añadamos en favor de la historia, que Willermoz reclutó en particular diversos canónigos-condes del capítulo de la catedral de Lyon; como Guillaume de Castellas (Guillelmus a Lumine), Marie-Agathange de Bernard de Montessus de Rully, Henry de Cordon (Enricus a Griffone alato), César de Clugny, Anné-Hérard de la Magdeleine de Ragny… (J. Beyssac, les chanoines de l’Eglise de Lyon, Lyon, P. Grange & Cie., 1914).]

Son las mismas funciones, la misma misión, que en términos casi paralelos, la Constitución del 2005 del Gran Priorato de las Galias ha conferido a los “Capellanes de las Ordenes”, pero “modificadas según el estado actual de la Orden, el genio y las necesidades del momento”.

¿Qué estipula ésta Constitución, en su Título VII?: “La Capellanía es un organismo nacional cuya misión es la de ponerse al servicio del consuelo material, moral y espiritual de la humanidad al que las Ordenes constituyentes del Gran Priorato de las Galias, están especialmente dedicadas.
            “Los campos de acción de la Capellanía son: las ceremonias religiosas de las Ordenes de Caballería; la beneficencia y la caridad cristianas en el seno y al exterior del Gran Priorato de las Galias; la enseñanza de los principios espirituales de las Ordenes, en particular la doctrina de la religión y la iniciación cristianas.” (Libro VII, Título 1).

En el Título 2, se enuncia: “El Gran Limosnero escoge, en acuerdo con el Gran Maestro Nacional, a los Caballeros eclesiásticos que estima aptos para actuar en el seno de la Capellanía. Puede igualmente llamar a los Caballeros que hayan recibido las órdenes menores en una confesión cristiana o pertenecientes a órdenes terciarias, o incluso Caballeros recomendables por sus sentimientos religiosos y sus buenas acciones. Los miembros de la Capellanía así nombrados llevarán el título de Capellanes de las Ordenes.”

Así pues, estos Capellanes podían ser clérigos o laicos; las circunstancias han hecho que sean todos laicos a excepción de uno.

Podremos observar que sus prerrogativas son infinitamente menos extensas que las de sus antecesores, los Priores del clero o Priores eclesiásticos.

Dicho todo esto, ¿qué caballero cristiano, qué masón cristiano de buena fe y correctamente informado, podría ofuscarse?

Los Capellanes y Limosneros actualmente en funciones cumplen su oficio con modestia, sin ostentación, con caridad y amor al prójimo, a satisfacción de todos.

Quisiera terminar esta reseña aclaratoria con las palabras que tomaré prestadas de aquel que era Gran Maestro Nacional, en el momento de la aprobación de la Constitución y puesta en práctica de las estructuras que ésta comporta, en particular de la Capellanía.

Marcus, i. O. eques ab Insula Alba, GCCS, Gran Maestro Nacional del Gran Priorato de las Galias, Ordenes de los Caballeros Masones Cristianos de Francia, en su discurso solemne de la festividad de la Saint-Michel, declaraba:
            “…antes de proceder a […] la instalación –de naturaleza caballeresca- del Gran Maestro Adjunto, he tenido que operar inmediatamente una especie de “reincrustación”, de retorno a los primeros principios, de la transmisión propia del Gran Capellán, para mayor beneficio de la Orden y singularmente de los Hermanos que debían ser instalados”.

Y de añadir en nota –que cito íntegramente-, y ¿qué mejor conclusión que ésta?: “Al respecto, debo recordar, que tener al servicio de la comunidad un eclesiástico dedicado a la Orden es una excelente cosa. Puede, que algunos Hermanos, no tengan plena consciencia de ello. Por ser más precisos, tengo la impresión que algunos Hermanos temen un tanto a nuestro Capellán, no en tanto que Hermano, sino por su calidad sacerdotal. No hay que temer por ello. No hay que temer por diversas razones, entre las cuales:
-          porque es nuestro Limosnero, es decir, está a nuestro servicio, no está por nosotros, sino para nosotros. Es un Hermano con un “talento” particular; ¿no está aquí por otra parte, para “convertir”, dirigir, convencer de aquello que le concierne? ¿no somos acaso una Orden cristiana?
-          Está nombrado por el Gran Maestro, del que depende, y su acción en la Orden es absolutamente de servicio y entrega, soy a la vez testigo de ello, y ante la Orden, garante de ello.
-          Finalmente, y dirigiéndome más particularmente a los Caballeros, me pregunto: ¿quién de vosotros no tiene un recuerdo emotivo de las velas de Armas que él ha presidido?

El 29 de diciembre del 2012

Joannes Franciscus
Eques a Tribus Liliis
Gran Capellán/Limosnero de las Ordenes del
Gran Priorato de las Galias


Dedicado a injustos y seductores

8 Hijos míos, ésta es la última hora; y como bien habéis oído decir que el Anticristo debe venir, tenemos desde ahora mismo varios anticristos, lo que nos da a conocer que nos encontramos en la última hora.

19 Ellos han salido de nosotros, pero no eran de nosotros, ya que si lo hubieran sido, hubieran permanecido con nosotros; pero se han ido, a fin de que fueran reconocidos, porque ellos no son de nosotros.

20 En cuanto a vosotros, vosotros habéis recibido la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

21 No os he escrito como a personas que no conocen la verdad, sino como aquellos que la conocen, y que saben que ninguna mentida puede venir de la verdad…

26 He aquí lo que he creído deber escribiros relativo a aquellos que os seducen.

27 Pero para vosotros, la unción que habéis recibido del Hijo de Dios permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de nadie que os enseñe; pero como ésta misma unción os enseña todas las cosas, y que ella es la verdad exenta de toda mentira, no tenéis más que permanecer en lo que ella os enseña.

28 Ahora pues, hijos míos, permaneced en ésta unción, a fin de que cuando el Hijo de Dios aparecerá en su esplendor, tengamos confianza ante Él, y no estemos confundidos por su presencia.

29 Si sabéis que Dios es justo, sabed que todo hombre que vive según la justicia, es nacido de Él.

(Biblia dicha de Sacy o de Port Royal, edición de 1759) Traducción: Ramón Martí Blanco