Estimado Lector de Temas de Masonería

Sitio personal de Eduardo Callaey. Todo el contenido está dirigido a la difusión de los orígenes, historia, simbolismo y alcances de la masonería y la Orden de la Caballería. También contiene artículos de opinión. Lo escrito es absoluta responsabilidad de su autor.

jueves, 21 de junio de 2012

La tumba de Jean-Baptiste Willermoz, en el cementerio de Loyasse, Lyón


Jean-Baptiste Willermoz
 Su Tumba

Foto de Ramón Martí Blanco

            Había nacido el 10 de julio de 1730 en la ciudad de Lyón, la misma en la que murió, noventa y cuatro años después, el 20 de mayo de 1824. Su vida, a diferencia de la de muchos líderes masones de su generación, es ampliamente conocida gracias a numerosas cartas, actas y documentos que dejan ver, no sólo al personaje, sino también su pensamiento, su amor a la verdad, su inquebrantable búsqueda de una masonería trascendente y el triunfo de su causa, perpetuada hasta nuestros días en el Régimen Escocés Rectificado.

            Su figura ha sido objeto de brillantes biografías, en especial la escrita por Jean-Francois Var, traducida al español por Ramón Martí Blanco -Jean-Baptiste Willermoz, Su obra- que hemos mencionado como base documental. Sin embargo, Willermoz no sólo es una figura central de la francmasonería, puesto que también atrajo la atención de muchos investigadores que, sin ser masones y, hasta en cierta medida, críticos de la Orden, han reconocido en su pensamiento y acción una singularidad sólo superada por Joseph de Maistre, de quien hablaremos en un próximo trabajo. En Willermoz, las doctrinas del iluminado Martinez de Pasqually alcanzaron su apogeo y encontraron al genio político que las llevaría hasta el corazón de los líderes más notorios de la masonería europea.

            Una breve semblanza de su vida nos diría que a los catorce años era aprendiz de un comerciante de sedas de la ciudad y que a los veinticuatro ya era propietario de su propia sedería que se convertiría en un próspero establecimiento, al punto de permitirle vivir con holgura hasta 1782, año en que la vendió. La fecha coincide con la realización del Convento de Wilhelmsbad en el que tendría capital participación, lo que hace suponer que la decisión de desprenderse de su negocio fue consecuencia de su deseo de dedicarse plenamente a las actividades masónicas.

            Fue el mayor de trece hermanos, pero tuvo especial relación con tres de ellos, el doctor Pierre-Jacques Willermoz, Antoine Willermoz –ambos masones como él- y su hermana mayor, que quedo viuda siendo muy joven y que se dedicó a atenderlo y acompañarlo durante su larga soltería, pues Jean Baptiste se casaría a los sesenta y cinco años con una huérfana, Jeanette Pascal que tenía tan sólo veinticuatro.

Ramón Martí. Gran Prior del Gran Priorato de Hispania, el 19 de junio pasado 
en la tumba de Willermoz

            Su vejez le trajo consigo profundos dolores: Jeannette le dio una niña en 1804, pero sólo vivió unos días. En 1805 tuvo un niño que moriría en 1812, pero antes de esa fecha, en 1808, perdería a su mujer y a otro niño en un parto prematuro. Todos estos acontecimientos que ensombrecieron su vejez no le impidieron mantener un fuerte vínculo con la masonería, en una época signada por acontecimientos políticos y sociales de enorme magnitud. Murió en la ciudad de Lyón, en la que vivió casi toda su vida, la ciudad el la que muchos masones cristianos murieron a manos de la locura revolucionaria. La tumba de Willermoz está en el cementerio de Loyasse y es la tumba de la familia Willermoz donde además de él, están enterrados su mujer, su hijo y uno de sus hermanos. El cementerio de Loyasse es el más antiguo de la ciudad de Lyon, y está situado en uno de los montículos que rodean la ciudad atravesada por los ríos Ródano y su afluente el Saona.

   

miércoles, 20 de junio de 2012

¿Es el Rectificado veterotestamentario en sus tres primeros grados?


Tenemos el grato honor de publicar en "Temas de Masonería", este ensayo del Muy Rev.·. Hermano Jean-François Var que se presenta traducido al español. El H.·. Var es una de las figuras destacadas del Gran Priorato de las Galias. Autor de numerosos libros y trabajos, es considerado uno de los referentes de la Orden Rectificada en el mundo. Su libro "Jean Baptiste Willermoz, su obra" sigue siendo una referencia obligada para todos aquellos que se acercan al estudio de una de las figuras consulares del RER.
En este caso en particular, su análisis sobre la pretendida procedencia veterotestamentaria de los primeros tres grados de la Clase Simbólica arroja luz sobre un tema sensible. Por otra parte resulta contundente no ya en lo que atañe al carácter cristiano del Rito -que como bien señala está fuera de dudas- sino que aclara, sin dejo de dudas, el compromiso que asume aquel que es iniciado. Agradecemos al M.·. R.·. H.·. Var el privilegio de publicarlo en nuestro sitio, en tanto que agradecemos su traducción al Ser.·. Gran Maestro del Gran Priorato de Hispania, M.·. R.·.. H.·. Ramón Martí Blanco



¿Es el Rectificado
veterotestamentario en sus tres primeros grados?

Jean-François Var

Que el Rito rectificado tiene un carácter cristiano, ya no es contestado por nadie. Pero la aceptación de este hecho, que es una verdadera evidencia, no deja de conllevar restricciones que limitan en mayor o menor medida su alcance. De este modo, algunos hablan de “crístico” más bien que cristiano, al precio de una distorsión del sentido del término, que no significa en absoluto “de un cristianismo atenuado”, como ellos piensan, sino, en buena lengua, “que se relaciona con la persona de Cristo”. ¿En qué el Rectificado es a la vez cristiano y crístico? Algo refunfuña, habría dicho Robert Amadou.

Otros, y este es el caso de un reputado autor como Guy Verval, sostienen que este cristianismo no es cultual sino cultural, que es una reminiscencia de la sociabilidad del siglo XVIII, al igual que la espada, y que ni uno ni la otra ya no tienen valor espiritual: que se trata de un decorum.

Otros finalmente, mucho más sutilmente, afirman que el carácter cristiano sólo queda afirmado y aparece de manera ostensible a partir del cuarto grado de Maestro escocés y que no aparece en los grados precedentes, al ser estos relativos a lo que se conoce como “vulgata masónica”, la cual, en todos los ritos, es exclusivamente veterotestamentaria, puesto que se fundamentan en todo y por todo en el templo de Salomón. Guy Verval –siempre él- es en esto categórico. Todos se basan sobre distintos pasajes de la Instrucción final del recién recibido al cuarto y último grado simbólico de Maestro escocés en el Régimen rectificado. Estos pasajes sería bueno citarlos en su totalidad, aunque nos limitaremos a algunos extractos:

…fuisteis también prevenido de que llegaría el día en que seríais llamado a explicaros claramente, con precisión, y dar a conocer sin rodeos ni ambigüedades vuestras verdaderas opiniones religiosas, sin ocultaros tampoco que vuestros progresos posteriores dependerían siempre de su conformidad con las de la Orden. […]
Aquellos de vuestros Hermanos encargados de vuestra preparación en cada uno de los grados precedentes, os han dicho siempre que de vuestra creencia religiosa, considerada como la primera garantía de las virtudes masónicas, dependerían vuestros progresos ulteriores en la Orden. Esto que se os ha dicho privadamente, os lo decimos hoy en voz alta y sin ningún misterio, porque ha llegado el momento de decirlo.

Viene entonces la famosa frase que has suscitado tantos comentarios:

Si, la Orden es cristiana; debe serlo y no puede admitir en su seno mas que a cristianos o a hombres dispuestos a llegar a serlo de buena fe, aprovechando los consejos fraternales que puedan conducirlos a ese término.

Conclusión: el Régimen rectificado puede admitir en su seno a no cristianos, o a “cristianos” que no lo son todavía, bajo reserva expresa de hacer de ellos cristianos.

Es ésta conclusión, y el razonamiento que conduce a ella, que yo quiero batir en brecha.

Parecida interpretación ignora cantidad de afirmaciones que la descalifican categóricamente, y ello en el mismo texto en base al cual pretende autorizarse. ¿Qué leemos en el párrafo que precede inmediatamente al extracto anteriormente mencionado?:

“…las instrucciones que habéis recibido desde hace tiempo, os habrán hecho conocer porqué los judíos, los mahometanos, y todos aquellos que no profesan la religión cristiana, no son admisibles en nuestras Logias.

“En nuestras Logias”; no “en nuestras Logias escocesas”, no “en el grado de maestro escocés”; no, simple y llanamente “en nuestras Logias”, es decir desde el grado de aprendiz. ¿Y porqué esto? ¿Acaso por antisemitismo, como profirió en acusación Jean Granger, rompiendo con su pasado de Gran Prior del Gran Priorato de las Galias? ¿Por sectarismo? En absoluto:

Ya que es evidente que la admisión de hombres, del todo recomendables por otra parte, pero que no puedan dar como validez de sus compromisos en la Orden la única garantía que ésta exige desde tiempos inmemoriales, sería una contradicción inconcebible en sus principios y su doctrina…

Y ¿cuál es ésta “única garantía” indispensable? Ha sido explicitada precedentemente:

Es por lo que, durante muchos siglos, después de una época incierta tras la cual los descendientes de los antiguos iniciados del Templo de Jerusalén, habiendo sido iluminados por la luz del Evangelio, pudieron, con su ayuda, perfeccionar sus conocimientos y trabajos, que todos los compromisos masónicos, en todas las partes del mundo donde la institución se ha extendido sucesivamente, se contraen sobre el Evangelio y especialmente sobre el primer capítulo del de San Juan, en el cual, el discípulo bien amado, iluminado por una luz divina, estableció de forma tan sublime la divinidad del Verbo encarnado. Es sobre este Libro santo que desde vuestros primeros pasos en la Orden habéis contraído todos los vuestros.

Aquí se impone una simple pregunta: ¿qué valor tendría un compromiso contraído sobre un Libro santo en el cual no se cree? ¿Libro, del que no se ha recibido la revelación?

Y que nadie objete, que todo esto solo se pone en claro en este grado, lo que sería una contra verdad. ¿Cuál es la fórmula por la que el profano se compromete en la Orden?

Yo ......................., prometo sobre el santo Evangelio, en presencia del Gran Arquitecto del Universo, y me comprometo con mi palabra de honor, ante esta respetable asamblea, de ser fiel a la santa Religión cris­tiana, etc.

El “santo” Evangelio, la “santa” religión cristiana… ¿no queda lo bastante remachado? y con anterioridad, el Venerable Maestro ha advertido al recipiendario:

Aquel que es la verdad misma ha dicho: Felices los que han creído sin haber visto.”: cita textual del evangelio según san Juan (20, 29), el evangelio mismo sobre el que es tomado el juramento. Y el Venerable Maestro añade:

Recordad, pues, estas cosas cuando meditéis lo que está escrito en este santo Evangelio. Es sobre el valor que vos le deis que fundamos nuestra confianza en la sinceridad y es­tabilidad del juramento que vais a contraer. La rectitud de vuestro corazón es la base de ello, la religión debe ser la garantía para siempre.

Para resumir, el fundamento del compromiso del aprendiz en la Orden, que garantiza su estabilidad, es la religión, pero no importa cualquier religión: se refiere a la revelada en el Evangelio de san Juan, la religión de Cristo, Verbo encarnado.

Todo esto es, no solamente afirmado, sino solemnemente proclamado en la Regla masónica. Ahí, algunos protestarán, diciendo que la Regla no forma parte realmente de los textos fundadores, que se le añadió posteriormente, etc. Todo esto está muy bien, pero es falso. La Regla masónica fue adoptada en el convento de Wilhelmsbad en su sesión del 15 de agosto de 1782, la vigilia de la adopción del catecismo (es decir, de la instrucción por preguntas y respuestas) y de la instrucción moral del grado de aprendiz: (Cf. mi post de 27 de enero del 2012 http://orthodoxeoccident.blogpost.fr/2012/01/propos-du-regime-ecossais-rectifie-une.html

La Regla es pues exactamente contemporánea de los rituales, puesta al día e impresa en Wilhelmsbad. Ahora bien, ¿qué podemos leer en ella?

Da pues gracias a tu Redentor; prostérnate ante el Verbo encarnado, y bendice a la Providencia que te ha hecho nacer entre los cristianos. Profesa en todo lugar la Divina Religión de Cristo, y no te avergüences de pertenecer a ella. El Evangelio es la base de nuestras obligaciones; si no creyeras en Él dejarías de ser Masón.” (Artículo I, párrafo II)

¿No es bastante? veamos lo que nos enseña la Instrucción moral para el grado de Aprendiz francmasón ya mencionada:

El Evangelio es la Ley del Masón, que debe meditar y seguir sin cesar.

Y como sea que he mencionado la espada al comienzo, no resisto dejar de mencionar la frase siguiente:

La espada que estaba puesta por encima significa la fuerza de la fe en la Palabra de la Verdad [es decir, el Verbo], sin la cual, la Ley sola no sabría conducir al Masón a la verdadera Luz.
¿Dónde pues, está el Antiguo Testamento en todo esto? En ninguna parte. No hay más que el Nuevo Testamento. Se puede objetar el templo de Salomón. Si, ciertamente, juega un gran papel, pero renviando a otra cosa que no a sí mismo. Es un “arquetipo fundamental” ya que:
…este templo memorable será siempre, tanto por sí mismo como por las sorprendentes revoluciones que ha sufrido, el arquetipo general de la historia del hombre y del Universo.”
Si por lo demás la presencia del rey Salomón bastara para conferir a cualquier cosa un carácter veterotestamentario, entonces todas las catedrales en las que éste figure en su fachada (en tanto que ancestro y figuración de Cristo) podría deducirse ¡que están relacionadas con la Antigua Alianza!
Por otra parte, es a destacar, lo que lo diferencia de otros ritos masónicos, es que Salomón no juega un papel preponderante en el Rectificado; es Hiram.

Las palabras que ponen punto final a este asunto las encontraremos en la Instrucción moral ya mencionada. Se trata de la batería de Aprendiz:

Los dos primeros golpes precipitados indican la Ley de la naturaleza que fue dada al hombre para dirigirle en los primeros tiempos del mundo y la Ley escrita que le fue dada a Moisés sobre el monte Sinaí para el segundo tiempo. Pero el tercer y último golpe separado os indica la perfección de la Ley de Gracia, y la fuerza que resulta para el cristiano la agrupación de las tres Leyes y del cumplimiento de las dos primeras.

En definitiva, todos los trabajos de todos los masones rectificados de todos los grados se desarrollan bajo los auspicios de la Ley de Gracia, que es perfecta. Tratar de hacerlos retroceder hacia lo inacabado y la imperfección es una empresa inconsecuente que únicamente la ignorancia puede querer explicar.

POST-SCRIPTUM

He probado por los textos, de manera irrefutable –estoy a la espera de cualquier exposición en contra- el carácter cristiano, yo diría incluso la exigencia cristiana, desde el grado de Aprendiz, del Régimen rectificado. En particular me he apoyado en “la fórmula del compromiso de los Aprendices” en la que aquel que es recibido “promete sobre el santo Evangelio […] ser fiel a la santa Religión cristiana, etc.”

Ahora bien, he aquí que descubro en un estudio, después de todo interesante e instructivo, titulado “De la Estricta Observancia al Rito escocés rectificado” firmado por un autor, que por cortesía, designaré solamente con sus iniciales: P.N. Buen historiador de la masonería en general y del Rectificado en particular, P.N. sabe encontrar los documentos, reunirlos, contrastarlos, hasta aquí, todo esto es irreprochable. Los hace hablar, y es aquí cuando las cosas se estropean, ya que el lenguaje que les presta, es el suyo propio, conforme a sus ideas preconcebidas, torturándolos a discreción. Que cada uno juzgue por sí mismo:

A propósito de la fórmula referida más arriba, escribe en nota lo que sigue:

13] No basta con exigir en un juramento la fidelidad a la religión cristiana (o israelita, o musulmana) para que el objeto de este juramento devenga cristiano (o israelita o musulmán). Imaginen que tal cláusula fuera añadida al juramento de Hipócrates, esto no haría la práctica médica una práctica cristiana (o israelita o musulmana).
¡Oh, admirable sofisma! ¿cómo comparar lo que tiene que ver con la ética profesional (el juramento hipocrático) con los sagrado o incluso religioso? Ya que, a fin de cuentas, de lo que se trata es de fidelidad a una religión precisamente nombrada y calificada de “santa”, fidelidad sancionada por un juramento prestado sobre el Libro santo de ésta misma religión (que es el “santo Evangelio” y no la Biblia como en los ritos anglosajones)!

¿Qué sería de una “fidelidad” (fidelitas) a una religión que no reposara sobre la “fe” (fides) a ésta misma religión? ¡Una impostura, una hipocresía!

El mismo autor tiene a bien alegar el hecho (incontestable), que en la Francia del siglo XVIII, todos los compromisos masónicos eran tomados sobre el Evangelio, y más exactamente sobre el Evangelio de san Juan, que en ocasiones era el único presente en la Logia (los atestados policiales lo prueban), y concluir que ésta presencia solo tenía que ver con una costumbre social. Probablemente, puede que fuera significativa para algunos. Pero, significativa, lo es (y lo ha sido siempre) en las Logias rectificadas, vista la doctrina metafísica que ellos enseñan y que es indisociable a la revelación cristiana: cantidad de textos doctrinales lo atestiguan (como aquellos que yo mismo he citado anteriormente), y sostener lo contrario, es censurarlos, ¡amordazarlos!

Que se deje pues hablar los textos sin prestarles opiniones personales; ellos saben muy bien expresarse por sí solos y decir la verdad.



sábado, 2 de junio de 2012

Masones y Católicos. Entrevista al Prof. Ferrer Benimeli

José Antonio Ferrer Benimeli

El pasado 31 de mayo, el Historiador, Maestro y Querido Amigo José Antonio Ferrer Benimeli fue entrevistado en Montevideo por el periodista Emiliano Cotelo. El contenido del reportaje es impecable, tanto por la sagacidad de las preguntas como por las respuestas de Ferrer Benimeli. 
Invitado por la Gran Logia del Uruguay, disertó también en dos conferencias dedicadas a la Masonería y el Hombre de la Ilustración. Gracias al trabajo de María Lila Ltaif, a quien debemos agradecer, tenemos la oportunidad de leer la transcripción. En una nota adjunta al reportaje, el periodista Emiliano Cotelo se lamenta de que el profesor Ferrer Benimeli haya evitado la mención a su condición de sacerdote jesuita. Es atendible el reclamo del periodista uruguayo, pero para quienes conocemos a Benimeli desde hace años está claro que no ha sido fácil sostener sus investigaciones en torno a la masonería. Hace algunos meses, al visitarlo en Zaragoza junto con el Gran Maestro del Gran Priorato de Hispania, pudimos escuchar, entre otras anécdotas lamentables, las agresiones sufridas y el incendio "ocasional" de su biblioteca y archivos, en épocas en que la cosa no era tan sencilla en España. 
Con el debido agradecimiento al periodista Cotelo, nos hacemos eco de esta nota y felicitamos a quienes la hicieron posible. 


Emiliano Cotelo y su programa "En perspectiva"




EMILIANO COTELO:
La relación entre la Iglesia Católica y la masonería siempre ha estado cargada de tensión y hasta de cierto misterio. Durante siglos, los diferentes papas católicos consideraron negativamente a los masones. Llegaron a incluso a tratarlos de criminales. Esa oposición tan radical parece haberse moderado en algo en nuestro tiempo. Pero ¿qué tipo de relación hay, si es que hay alguna, entre estas dos instituciones tan arraigadas en el mundo, y particularmente aquí en Uruguay? ¿Se puede ser católico y masón? ¿Ha habido curas masones?
Esta mañana recibimos en “En Perspectiva” a José Antonio Ferrer Benimeli, un especialista de larga trayectoria en los temas de Iglesia y masonería que esta semana se encuentra de visita en nuestro país para ofrecer dos conferencias, una hoy y otra el jueves de noche en el Ateneo de Montevideo.
Ferrer Benimeli tiene 78 años, nació en 1934 en Huesca, España. Es licenciado en Filosofía y Letras con especialización en Historia por la Universidad de Zaragoza y desde fines de los años 60 es profesor en esa casa de estudios. En esa universidad, además, dirige el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española. (*) Según la información disponible en internet, usted ha escrito 47 libros relativos a la masonería, pero además ha colaborado en otros 200 libros y lleva más de 400 artículos publicados. ¿Esos números son correctos?

JOSÉ ANTONIO FERRER BENIMELI:
Creo que quedan cortos.

EC - ¿Por qué ha encarado esta especialización, por qué se ha concentrado de esa forma en la masonería? ¿Qué es el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española?

JAFB - Empezando por la segunda parte, el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española es una institución universitaria a la que pertenecemos 120 profesores de universidad y algunos profesores de enseñanza media o de centros de investigación, como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y se constituyó hace 25 años con la finalidad de estudiar una asociación de la que todo el mundo hablaba y de la que se sabía tan poco. Y estudiarla desde un punto de vista histórico, no desde un punto de vista polémico ni apologético, que es en lo que más se ha insistido a lo largo de la historia. Si analizamos la bibliografía, en concreto la última que publicamos, que consta de 20.000 títulos, veremos que hay una parte que es totalmente apologética y otra que es totalmente antimasónica, y lo que nos interesaba era, desde la óptica universitaria, intentar acercarnos a la verdad de esta instituciónque ha sido tan tergiversada, tan polémica y que sigue siendo tan desconociday sigue suscitando tanto morbo en torno a ella.

EC - Usted en particular, por lo visto, ha dedicado prácticamente su vida a este tema.

JAFB - Toda la vida no, pero 50 años sí. Cuando empecé a hacer mi tesisdoctoral sobre esta cuestión -y esto enlazaría con la primera pregunta del porqué me he dedicado más o menos, no de una forma monográfica, puesto que ha habido otras líneas de investigación a lo largo de mi vida-, en nuestra universidad se estaban estudiando los políticos aragoneses del siglo XVIII y en concreto me dije: "¿Y por qué no abordas la historia del conde de Landa?", el primer ministro de Carlos III, del que se decía que había sido masón y fundado la masonería en España. Y empezamos, pero a los pocos meses llegué a la
conclusión de que ni había fundado la masonería ni había sido masón, con lo cual me encontré un tanto desarbolado en mi tesis doctoral y tuve que buscar una deriva, y puesto que ya estaba introducido en el tema, me dediqué a trabajar sobre todo en el archivo secreto Vaticano y en otros 120 archivos de Europa cuáles fueron las motivaciones, las primeras condenas pontificias de esta institución. Entonces incidí hasta el siglo XVIII, cuando se agota se pasa al siglo XIX y del siglo XIX se pasa al XX y del XX al XXI, y aquí estoy, en ese cepo enganchado en esta investigación.

EC - Aquí en Uruguay, a fines del siglo XIX, pero sobre todo a comienzos del XX, se dio un proceso de separación de la Iglesia Católica y el Estado. Un proceso que incluyó medidas como la obligatoriedad del matrimonio civil, la supresión de toda alusión religiosa en los actos de toma de posesión de las autoridades o, quizás la más importante, la instauración de la laicidad en la educación pública. Según el escritor Fernando Amado, que ha publicado dos libros muy exitosos sobre masonería en Uruguay hace poco, ese proceso de separación entre Iglesia y Estado fue el origen de los encontronazos más duros que ha habido entre Iglesia y masonería en nuestro país. De todos modos en el mundo el enfrentamiento es muy anterior a aquellas fechas, ¿no?

JAFB - Data del año 1738.

EC - Muy cerca del nacimiento de la masonería.

JAFB - Sí, que fue en 1717. Ese fue el punto de partida del estudio de mi tesis doctoral que versó sobre esta cuestión.

EC - Cuando usted alude a 1738...

JAFB - Es la bula de Clemente XII, la primera condena pontificia.

EC - Instituye "la excomunión de todos los católicos que pertenecían o pretendían ingresar a la sociedad secreta conocida como masonería". Así dice textualmente.

JAFB - La bula no dice eso, eso es posterior o es una interpretación históricoperiodística de ella. El contexto es un poco más complejo. Ya en 1735 las autoridades protestantes de Ámsterdam y de La Haya prohíben las reuniones de masones. En 1737 lo hacen las autoridades protestantes de Berna y de
Ginebra, o el jefe de la Policía de París, el cardenal [...], que era el primer ministro de Estado. Pero podríamos seguir año por año, 1738 las ciudades hanseáticas, 1742 la emperatriz María Teresa de Austria, 1748 el [...] de Constantinopla, el rey Carlos III de Nápoles en el 51, su hermano Fernando en España... Podríamos llegar hasta 1798 con el zar Pablo II. No prohíben la institución, sino las reuniones de masones, porque en aquella época los gobiernos eran absolutistas y una institución -y este fue el problema fundamental- que se creó al margen de la autoridad según la legislación de la época, que era el derecho romano, incurría inmediatamente en ser sospechosa de ir contra la tranquilidad pública. Porque entonces el monarca, el rey tenía los tres poderes, era legislador, era prácticamente todo; incluso imponía la religión
de sus súbditos [...], los reyes luteranos imponían el luteranismo, los anglicanosel anglicanismo, los católicos el catolicismo.
Esta asociación, la masonería, nace en un contexto inmediatamente posterior a las guerras de religión. En nombre de Dios se había matado tanto gente, y esto lo podemos comprender hoy día quizás mejor con la experiencia fundamentalista de tantos países, y nace con una idea de tolerancia, de búsqueda, de fraternidad, de libertad entre personas que piensan de formadiferente no solamente en el terreno político, sino en el terreno religioso, en elterreno cultural. Este fue el origen y esto es lo que les crea complicaciones,
porque se crean al margen de la autoridad.

EC - Tengo aquí expresiones del papa Pío VIII, alrededor del año 1820: "Son asociaciones secretas de hombres facciosos, enemigos declarados de Dios y de los príncipes, que emplean todo su esfuerzo en desolar la Iglesia, en trastornar los Estados, en perturbar todo el universo, y que, rompiendo el freno de la verdadera fe, abren el camino a todos los crímenes".

JAFB - Sí, hay muchas expresiones, pero estamos hablando ya del siglo XIX. Hay un salto entre el siglo XVIII y el siglo XIX, en el siglo XIX después de la Revolución francesa la masonería va a ser identificada, falsamente, con las sociedades que luchan y maquinan contra los poderes civiles legítimamente establecidos. Y en concreto en Roma el poder civil legítimamente establecido era el rey de Roma, era el papa, que al mismo tiempo era el jefe de la Iglesia. Por eso hay aquí hoy una vinculación, de la misma forma que en el XVIII el papa empieza su prohibición siguiendo el ejemplo de los otros gobiernos "yo también prohíbo las reuniones de masones". Después de la Revolución francesa ya no se prohíben las reuniones de masones sino que se prohíbe la institución, que se identifica con las ideas del liberalismo, con las ideas de libertad, con las ideas de democracia, de constitucionalismo, que son opuestas al absolutismo que se mantiene en la Europa, por revolucionaria. En la Europa absolutista del Congreso de Viena, el zar de Rusia, el emperador de Austria- Hungría, los principados de Italia, el rey de España, es decir, los países absolutistas, frente a los que han descubierto ya la libertad como es el caso de Francia, como va a ser muy pronto el caso de todas las repúblicas hispanoamericanas.
Y el masón defiende la libertad, la libertad individual, entonces es muy fácil en este caso dar el paso, y así fue, la masonería no solamente defiende la libertad, sino que defiende también la libertad de los pueblos, y por eso liderará los movimientos no solamente de insurgencia sino de independencia de los pueblos o estará muy identificada. La pregunta aquí sería si la masonería se introduce antes o después de la independencia. Cuándo se constituyen las grandes logias, 1862, 1856 aquí en Uruguay. Creo que la respuesta está clara, aunque hubiera algunos personajes que pudieran colaborar antes en esa política.

EC - A partir de su exposición está claro qué es lo que la Iglesia Católica rechazaba en la masonería. Pero ¿cómo era este enfrentamiento visto desde el otro lado? ¿Qué rechazaba la masonería en la Iglesia Católica, por dónde venía el enfrentamiento por el lado masón? En los hechos, efectivamente.

JAFB - En sus orígenes, incluso hoy día en la mayor parte de las masonerías... Porque estamos hablando de masonería en singular y habría que hablar de masonerías en plural, porque no es lo mismo la masonería en Estados Unidos, en Gran Bretaña, que la masonería en Francia, en Italia o en España, ni en España es lo mismo la masonería del siglo XIX que la masonería del siglo XX. Entonces este es un matiz que conviene insistir.
En las constituciones de la masonería en el artículo 2 se exige para ser masón creer en Dios y en la inmortalidad del alma, y se insiste en que cada masón tiene que ser fiel a su religión. El que en la masonería o en las logias se admita a hombres de diferentes religiones no significa ni sincretismo ni nada que sea contrario a la propia religión. Haciendo una trasposición terminológica, en algunos sitios se le llama a eso ecumenismo. Pero en el siglo XVIII eso no se podía entender, porque los católicos no podían ni siquiera reunirse con los no católicos, incurrían en la pena de excomunión. ¿Y por qué los masones son condenados con la excomunión? Porque en la bula In Eminenti, siguiendo el ejemplo de otros gobiernos, motivación política, pero como los masones se reúnen o permiten en sus logias que haya no católicos, entonces incurren en la pena de excomunión porque los católicos no podían reunirse con no católicos.

EC - Pero la masonería o algunas logias masónicas ¿nunca hicieron la guerra a la Iglesia Católica?

JAFB - Sí, por supuesto. Por eso digo que hay que ir deslindando el panorama. En el siglo XVIII no hay problema, es más, yo he publicado 5.000 sacerdotes católicos que pertenecieron a la masonería en el siglo XVIII, incluso después de las condenas pontificias, porque según su propia conciencia allí no había nada que atentara.

EC - En Uruguay en particular se da como un hecho que el padre Dámaso Antonio Larrañaga, estrecho colaborador del general José Artigas, un cura, era masón.

JAFB - Sí, pero ya estamos en el siglo XIX, y en el siglo XIX hay una serie de masonerías que en vez de involucrarse como las más tradicionales y herederas de la fundación inglesa de 1717, que se fundamentan sobre todo en lo ritual, en lo espiritual, en una espiritualidad masónica o una espiritualidad incluso de los ateos, de los no creyentes en Dios, como se ha dicho en varias publicaciones últimamente. Y hay otras masonerías en el siglo XIX, especialmente en los países europeos, en Francia, en España, en Italia, que se involucran más en los problemas sociopolíticos, y entonces sí que hay ahí una íntima unión con estas políticas laicistas o que dan una importancia mayor a lo que ocurre que a la propia formación, porque la masonería de hecho es una escuela de formación del hombre. Pero hay otros que dicen "no, pero salgamos de nuestro propio mundo personal, involucrémonos en el mundo que nos rodea". Yo eso lo experimenté hace unos años en una zona bastante pobre de Brasil donde había una logia centenaria y me comentaron: "Aquí ha habido una escisión porque un grupo de masones no entendían que nos reuniéramos vestidos de negro, con guantes, con todo el rito y que a nuestro alrededor estuvieran las favelas". Entonces hubo un grupo que se marchó a una favela y ahí construyó su propia logia con unos ladrillos, con suelo de tierra, con unas sillas que cada una era diferente, crearon un dispensario, una escuela y se dedicaron a buscar agua porque ni siquiera había agua en esas favelas. Dos formas de concebir la masonería, como exclusivamente formación de sí mismo o como compromiso social con el entorno. Entonces algunas masonerías del siglo XIX, del siglo XX e incluso de hoy día están más involucradas con estos problemas sociales y políticos, y por eso no es de extrañar que defendieran la separación de la Iglesia y el Estado en el siglo XIX. Pero es que luego en el siglo XX es el Concilio Vaticano II el que defiende la separación de la Iglesia y el Estado. Así que a veces por adelantarse a los tiempos uno sufre ciertos castigos, por ser pionero.

EC - ¿Y eso fue lo que entiende usted le pasó a la masonería? 

JAFB - A algunas masonerías sí que les pasó.

***
EC - ¿Hoy cómo es la relación entre masonería e Iglesia Católica? ¿La Iglesia sigue considerando a la masonería una secta?

JAFB - Todo depende de lo que entendamos por Iglesia. Sí, hay documentosque siguen hablando de secta; desde el punto de vista de la historia creo que no es acertada esa expresión, porque ¿qué es una secta? Secta es una falsa religión en la óptica de la Iglesia Católica, y desde el momento en que la masonería no es una religión, difícilmente puede ser una secta. El punto de partida puede ya plantearnos dudas o incluso incomprensiones.

EC - ¿Cómo se define la masonería? Tengo aquí un folleto de la propia institución, y dice: "La masonería es una asociación universal, científica, filosófica y progresista que agrupa a todos los seres humanos que se sienten unidos por el vínculo de la solidaridad, resultante de los principios de amor a la humanidad y a la verdad. En ella se estimula y practican: 1) el estudio de la moral, de las ciencias y de las artes para mejorar la condición social del hombre por todos los medios lícitos, y especialmente por la instrucción, el trabajo y la abnegación; 2) la tolerancia, ejercida para hacer más sólidos los lazos de unión entre los semejantes, extinguiendo los antagonismos de nacionalidad, de opinión, de razas y de intereses partidistas; 3) el librepensamiento, sin deprecio de ninguna idea, en la seguridad de que es el raciocinio humano lo que rige los destinos del mundo. La masonería reconoce la existencia de un principio creador superior, ideal y único cuya interpretación es personal y absolutamente libre para cada hombre. La idea de un único y común origen de los seres humanos es el fundamento en el que se basan los conceptos sociales de igualdad y fraternidad, y, consecuentemente con ellos, el derecho de los pueblos a ser libres y gobernados democráticamente".

JAFB - Más que una definición, es una declaración de principios. Las definiciones tienen que ser cortas. Es una declaración de principios, y en este caso se adapta en muchos puntos a lo que dicen otras masonerías.

EC - Y luego cuando se la define como institución aparece expresamente la precisión que usted formulaba hace un rato: la masonería no es una religión.

JAFB - Exactamente. En cada país no es que haya una masonería, sino que puede haber incluso varias masonerías. Por ejemplo en Francia incluso hoy en día hay hasta 15 masonerías diferentes, como en España, entonces cada masonería puede tener una orientación más particular o más concreta. Esta me figuro que es la que refleja la masonería de aquí de Uruguay, la actual.
Entonces es correcto, y como usted verá allí no hay ningún enfrentamiento con la Iglesia, aunque hay algunos principios que puedan ser interpretados por la Iglesia de otra forma. Sobre todo cuando se habla de librepensamiento, que tiene toda una trayectoria y que es necesario saber comprender y situar en cada momento de la historia y en cada país. Pero viniendo a cuál es la situación hoy día, la masonería durante muchos años estuvo prohibida, y no solamente prohibida, sino condenada con la pena de excomunión por la Iglesia Católica. Esto se recogía en el primer Código de Derecho Canónico de 1917. Este Código de Derecho Canónico recopilaba toda la legislación previa que habían dado los diferentes papas a lo largo de lahistoria, y especialmente los previos a la fecha de 1917. Esos papas son Pío Nono y León XIII. Solamente estos dos pontífices, que son los que están involucrados en la lucha del Vaticano contra los patriotas italianos que están intentando unificar la península italiana y que son los que más se oponen a esta, porque el papa Pío Nono, sobre todo, estaba convencido de que si no tenía un poder temporal tampoco podía tener un poder espiritual. Entonces la defensa de los estados pontificios frente a los ejércitos de Víctor Manuel o de Garibaldi por el sur que están intentando conquistar y unificar Italia. Aquí ya tenemos otro problema a añadir, que es el problema político de la unificación. Por eso no es de extrañar que Pío Nono y León XIII, solamente ellos dos, que son los protagonistas de ese problema, dieran 2.200 documentos condenando a la masonería, por la identifican con los carbonarios, con las sociedades patrióticas, con todos aquellos que están luchando por la unificación italiana. Y no es de extrañar que el código que se promulga inmediatamente después recoja toda esa situación. ¿Qué nos dice el Canon 2335? Que los que dan su nombre a asociaciones que maquinan contra la Iglesia y los poderes civiles legítimamente establecidos incurrirán en la pena de excomunión ipso facto, cuya pena está reservada al Sumo Pontífice, excepto en los casos de muerte. Aquí están hablando de masonería que se identifica con sociedades que maquinan contra la Iglesia y los poderes civiles legítimamente establecidos. El papa era el poder civil legítimamente establecido y era la Iglesia, según esta legislación. Y estamos por lo tanto identificando una institución con un
problema político-social o político-militar italiano del momento.

EC - Pero mucho más cerca en el tiempo, hace pocas décadas, yo he escuchado hablar a católicos, quizás católicos con una ubicación ideológica a la derecha, de la conspiración judeo-masónica, por ejemplo.

JAFB - Judeo-masónico-comunista.

EC - En algunos casos la conspiración judeo-masónico-comunista. Estoy hablando del siglo XX.

JAFB - Sí, se lo puedo explicar muy bien porque tengo un libro titulado "El contubernio judeo-masónico-comunista". Es un reflejo de una mentalidad de extrema derecha que necesita culpabilizar a alguien para poder salvarse ellos mismos.
Quisiera cerrar el tema de la situación jurídica actual. El Canon 2335 desaparece con la promulgación del nuevo Código de Derecho Canónico, que tiene lugar en 1982, y el Canon 2335 va a ser sustituido por el 1374, que dice: "Los que dan su nombre a asociaciones que maquinan contra la Iglesia incurrirán en una pena justa, y aquellos que las dirigen en la pena de entredicho". Es decir que han desaparecido las palabras "masonería" y "excomunión" y la expresión "los que maquinan contra los poderes civiles legítimamente establecidos". Es decir lo que era una situación concreta del siglo XIX en el siglo XX ha desaparecido.

EC - ¿Y cómo se traduce en términos prácticos esa nueva norma?

JAFB - Si hay masonerías que maquinan contra la Iglesia incurren en esa pena, pero si hay masonerías que no incurren difícilmente pueden caer.

EC - Pero por ejemplo, en el libro de Fernando Amado "En penumbras. La masonería uruguaya 1973-2008", un libro del año 2008...

JAFB - Hay que añadir la reacción que luego hubo y la nota de prensa que salió en L'Osservatore Romano a continuación. Supongo que se refiere a eso.

EC - No, me refiero a que aparecen declaraciones de monseñor Pablo Galimberti, obispo de Salto, que entiende, a propósito de la posibilidad de ser masón y católico: "No es posible, tal como la masonería hoy se presenta debo decir que la Iglesia Católica ya ha tenido su pronunciamiento en cuanto a que son concepciones filosóficas diversas y antagónicas". Y cuando le preguntan si le daría la comunión a un masón, contesta: "No, no le daría la comunión. Porque yo creo que él mismo se ha colocado en una zona en la cual está afirmando su pertenencia a una asociación cuyos principios filosóficos a lo más que llegan simbólicamente es a un Supremo Arquitecto, pero la Iglesia no sostiene a un Supremo Arquitecto como una cuchara con un ojo".

JAFB - Es una interpretación que respeto como espero o desearía que él respetara otras interpretaciones. Yo le podría citar otras muchas de otros obispos o incluso cardenales que no son tan radicales ni coinciden, sino más bien diría que están en otra situación muy diferente.

EC - ¿Usted dice que dentro de la Iglesia Católica la norma vigente promulgada por el Vaticano se interpreta de maneras diferentes?

JAFB - Siempre ha sido así, ¿no? De todas formas la norma jurídica está muy clara, la norma jurídica no habla de masonería ni habla de filosofía de la masonería. Y esta interpretación que me acaba de leer todo lo basa en una interpretación filosófica, pero ¿de qué masonería habla? ¿Y de qué filosofía, si la masonería no tiene filosofía?

EC - Por lo tanto, si venimos al año 2012, en el que nos encontramos, ¿cómo define usted la relación entre la Iglesia y la masonería? ¿Hay que hablar de "relaciones"?

JAFB - De relaciones y de iglesias, porque ¿quién es la Iglesia? En cada diócesis la Iglesia es el obispo, ¿no? En Brasil hay 360 obispos. No sé si necesita más explicación. Yo tengo experiencias de Brasil de estar dando conferencias en diferentes ciudades, llegar a una ciudad y el obispo decir que no fuera nadie a escucharme porque no, y al día siguiente el obispo de la diócesis siguiente llamarme para que hable a los sacerdotes y a las monjas de su diócesis en su propio palacio episcopal. Afortunadamente la Iglesia tiene una variedad que es lo que la enriquece.

EC - Pero institucionalmente entre la Iglesia Católica y la masonería ¿hay vínculos?

JAFB - Todo depende de lo que se considere como vínculo. La masonería no es una religión; al no ser una religión no tiene por qué tener un vínculo con una religión concreta. Los vínculos son ya más personales, si un masón tiene problemas de conciencia y es católico, lo lógico es que acuda o bien a su párroco, a su confesor o a su obispo y que intente clarificar el tema, porque esa es la norma. Lo que ocurre -y quiero decirlo para evitar luego falsas interpretaciones- es que cuando se promulga este Código de Derecho Canónico, el mismo día el entonces cardenal Ratzinger dio una nota de prensa en L'Osservatore Romano diciendo que aunque en el nuevo Código de Derecho Canónico no se mencionaba a la masonería, la actitud de la Iglesia permanecía invariable respecto a esta institución y por lo tanto todos los masones estaban en estado de pecado mortal y no podían acceder a los sacramentos.

EC - ¿Cómo se entiende eso?

JAFB - Es difícil de entender. Yo le podría hablar desde el punto de vista histórico, no desde el punto de vista ideológico. Hay un punto de partida que creo que es falso. En muchas de estas interpretaciones eclesiásticas se identifica a la masonería con una religión, y no lo es. Esto viene ya de una declaración de los obispos alemanes de los años 80, que es la que luego se ha intentado introducir. Le voy a dar un dato: la víspera de la promulgación del Código de Derecho Canónico, en la Comisión Pontificia de Derecho Canónico, que estaba integrada por más de 50 entre cardenales, arzobispos y expertos, se discutió si se mantenía o no la excomunión a los masones, se estuvodiscutiendo este tema. Un tema que llevaba 20 años, porque el Código de Derecho Canónico tardó 20 años y le puedo decir que yo seguí paso a paso porque incluso en alguna ocasión tuve que participar en alguna consulta.
¿Qué pasó en esa votación? Que los que pedían que se mantuviera la excomunión perdieron la votación en una proporción de 30 y tantos frente a 15 o 16. Por lo tanto en el nuevo Código de Derecho Canónico no se habla de masonería ni de excomunión. Ahora, si usted me dice quiénes son los que votaron a favor de que se mantuviera la excomunión yo le podría decir que entre ellos estaba el cardenal Ratzinger, que es el que luego da la nota al día siguiente. Y es la nota que hoy día se mantiene. Pero de entonces a hoy no se ha vuelto a hablar de ese tema, excepto cuando las diferentes conferencias episcopales de los países más involucrados con el tema de la masonería, como podían ser Estados Unidos, Brasil, los países escandinavos, donde el cardenal Sepe, que es el antecesor de Ratzinger en la Congregación para la Doctrina de la Fe, había autorizado en el año 1972 que los católicos pudieran ser masones de aquellas masonerías que no atentaran contra la Iglesia Católica.
Entonces no es cierto que la actitud de la Iglesia sea invariable, hubo cambios, si se mantiene invariable el decreto del cardenal Sepe y la norma que existía inmediatamente o la norma que existía en el siglo XIX. Es complejo, sobre todo cuando lo ves desde la historia y analizando los documentos y cómo se crean esos documentos, porque muchas veces el documento es frío, pero cuando tú analizas en los archivos cómo se llegó a ese documento, entonces puedes ver que la cosa no es tan sencilla.

EC - El doctor José Antonio Ferrer Benimeli se encuentra en Montevideo invitado por la Gran Logia de la Masonería donde va a brindar dos conferencias. Una de ellas es hoy a las 19 en el Ateneo de Montevideo a propósito de "El francmasón, hombre de la Ilustración", y la otra será el jueves en igual horario y lugar, pero sobre este tema que hemos estado charlando esta mañana "La Iglesia Católica y la masonería

Transcripción: María Lila Ltaif
(*) Puntualización de Emiliano Cotelo:
José Antonio Ferrer Benimeli es también sacerdote jesuíta. Sin embargo, hoy solicitó que ese dato no fuera mencionado. Me lo planteó en los minutos previos a la entrevista, cuando ingresó al estudio. Amable pero terminantemente, argumentó que él se encontraba en Montevideo en su condición de historiador y especialista en temas de la Masonería y no como integrante de la Compañía de Jesús. Yo le expliqué que era casi imposible soslayar ese dato que le otorga un valor agregado a su análisis sobre Masonería e Iglesia Católica, que está incluído en todas sus biografías disponibles en Internet y que, además, había sido citado en la radio en las promociones del reportaje. Por eso, sostuve, lo lógico sería indicarlo- aunque fuera brevemente- en la presentación inicial del invitado, tras lo cual, por supuesto, él podría formular las aclaraciones que entendiera pertinentes. Ferrer Benimelli se mantuvo en su negativa y añadió que una situación así le resultaría muy incómoda. Como a esa altura de la conversación la pausa comercial se había agotado y ya no había margen para producir un contenido periodístico alternativo, yo opté, contrariado, por aceptar la restricción. Ahora dejo constancia de estos hechos ya que considero que esa condición, formulada a último momento, alteró de manera significativa la entrevista. En efecto, privó a muchos oyentes de una información relevante para dar contexto a los dichos del experto y a mí me obligó a prescindir de dos o tres preguntas que se imponían como elementales.